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miércoles, 2 de febrero de 2022

30 Men Royal Rumble Match, WWE Royal Rumble 2022



Vamos a revisar las dos batallas reales del evento Royal Rumble 2022 de WWE. En ambas, hay sorpresas y ganador final relativamente inesperado. Empezamos por la edición masculina.

Esta edición tiene varias cosas interesantes, si bien creo que no es muy buena en términos de puesta en escena. De hecho, la primera mitad de la misma (o dos tercios, si se quiere) resulta bastante insoportable. Un año más, WWE no se ha dignado a escribir historias para que tengan lugar a lo largo de la hora de pelea; se ha conformado con llenar el ring de tíos en gallumbos, algo que era interesante cuando existían los personajes de verdad, mientras que ahora, como todos los luchadores son más o menos iguales, no hay demasiado que rescatar.

Y ni siquiera hay leyendas del pasado que hagan apariciones especiales, algo imprescindible para prender la llama en este tipo de acontecimientos. Sí que los hay en la versión femenina; entiendo que, tras las olas de despidos de los últimos meses, la empresa ha vuelto a su estado de 2017 en lo respectivo al roster femenino. Por eso esa batalla resulta mucho más entretenida que esta. En la versión masculina, gozamos de la aparición de dos estrellas de la farándula (algo es algo) y un final un poco más brillante.

Styles quería celebrar que han pasado 4 años desde su debut, precisamente en Royal Rumble. En esta ocasión, sale con el número uno, y es el protagonista de los primeros minutos de pelea, si bien acaba siendo expulsado del ring de manera irrelevante. El segundo gran protagonista es el enorme Omos, que entra para limpiar un poco el ring, pues este estaba lleno de Don Nadies (meter tag teams en RR es una política que siempre resulta decepcionante para el público). Pero antes de eso, vemos entrar al ring a Johnny Knoxville, un personaje televisivo famoso en USA, creador de Jackass. Se pelea con Sami Zayn, pero acaba recibiendo finishers de varios luchadores, para ser eliminado por el Helluva Kick de El Genérico. Nada más ocurrir esto, el canadiense es expulsado asimismo por Styles.

Como decíamos antes, Omos aparece para causar el caos, sacando fuera a varios rivales. Parece invencible, mas la entrada de Chad Gable resulta fatal para su causa. Con su inteligencia superior, une a todos los luchadores en contra del gigante, que es rematado por su antiguo mentor, el propio AJ. Así acaba la amenaza de Omos. Esto resulta lo más interesante de cuanto ocurre durante la primera mitad de la pelea.

Los minutos pasan, algunos luchadores entran, y otros salen. Cuando Madcap Moss y Happy Corbin se juntan, consiguen hacer daño en equipo. y eliminar a luchadores como AJ. La cosa se anima un poco cuando llega Drew McIntyre, tras vencer a su lesión, y derrota a los dos payasos en cuestión. Por si acaso, les pega una buena paliza también fuera del ring.

Durante años, hemos dicho que resultaba increíble que los spots al límite de Kofi Kingston siempre salieran bien en el Rumble. Pues bien, el de este año sale mal. El luchador es lanzado fuera por Sheamus (creo), y se engancha a la barrera de protección. Pero la caída es demasiado fuerte, y sus pies tocan el suelo un instante. Es imposible verlo a simple vista, y WWE podría haber defendido que no había tocado, si no hubiera ofrecido una toma en la que se viera todo. Pero toca, y WWE sigue sus reglas: Kofi es eliminado nada más llegar, sin ofrecer su locura anual. Otra cosa mal.

El aburrimiento continúa, hasta que se anima un poco con la llegada de Bad Bunny, quien ya participara en Wrestlemania, con buenos resultados. Una vez más, aplica varios movimientos a la perfección, y se apoya en un hispano hablante, Rey Mysterio, para permitirle aplicar un 619. En lugar de la habitual aparición sorpresa que no aporta nada, Bad aguanta en el ring un buen rato, lo que tiene su mérito. También lanza fuera a Sheamus y Dolph Ziggler, que 15 años después, sigue aquí, no haciendo nada.

Los tres últimos participantes continúan con el gran trabajo de Bunny para animar la pelea. Con el 28 llega inesperadamente Shane McMahon, que se encuentra con un clásico rival: Kevin Owens, y lo elimina. Con el 29 entra Randy Orton, que tras 20 años peleando, sigue generando una reacción del público enorme (quizás la mayor de la noche), y entra para hacer equipo con su amigo Riddle y eliminar varios rivales con diversos RKO. Con el 30 entra Brock Lesnar, y el estadio se viene abajo.

Lesnar llegó a este show como Campeón de WWE, pero perdió el título ante Bobby Lashley, debido a la interferencia Roman Reigns. Ahora que lo vemos aquí, sabemos lo que significa: el capítulo final de la rivalidad entre ambos en el mayor evento del año. 

Entre pitos del respetable, Lesnar elimina a Orton, y aplica F5 al pobre Bad Bunny. Por eso aguantaba tanto el... ¿cantante?, para recibir el mayor ataque del mundo, algo que, supongo, se repetirá mucho en televisión. Lesnar continúa con la destrucción, hasta que se queda solo frente a Drew.

La verdad es que el final no es muy dramático: carece de emoción, tal y como ocurre en la batalla femenina. Estos dos tipos, que ya se vieron las caras en WrestleMania, se enfrentan, y la victoria se va para La Bestia, sin excesiva dificultad. Así termina un Royal Rumble aburrido como ninguno, pero un poco mejor en su parte final. A partir de la salida de Bad Bunny, pasan muchas cosas.

Puntuación: ***1/4


sábado, 22 de enero de 2022

AJ Styles vs Jimmy Rave, PSW 08/05/2015


Especial fallecimiento de Jimmy Rave

Ya comentamos en el último post publicado en el blog, que Jimmy Rave falleció a finales de 2021. Fue un luchador notable, que se enfrentó a la crema de la lucha independiente de Estados Unidos de este siglo, y por eso, a pesar de no haber estado en las grandes ligas, merecía un par de homenajes, en forma de reviews de luchas. Tras hablar, en aquella ocasión, de un match suyo en Ring of Honor frente al gran Nigel McGuinnes, hoy toca revisar una lucha que disputó años después, en 2015, frente al talentoso AJ Styles.

Ya dijimos que Rave destacó en las mejores versiones de ROH y TNA, pero las lesiones y las adicciones mermaron sus opciones de medrar en el negocio. Nunca dio el gran salto, y la verdad es que su vida acabó de manera espantosa. No obstante, hasta sufrir los problemas de salud que provocaron que perdiera un brazo y las dos piernas, se mantuvo activo, si bien en lugares que no tenían los focos encima. Esta lucha que comentamos hoy, pertenece a un evento de PSW, Pro South Wrestling, una empresa independiente afincada en el estado de Alabama. Tuvo la suerte Rave, eso sí, de enfrentar a un wrestler que pertenece a su misma generación, pero al que la vida le sonrió mucho más: AJ Styles, un seguro de vida arriba del ring.

Para entonces, Rave ya no tenía mucha pinta de wrestler. Había echado tripa, y se había quedado medio calvo. Parecía, más que un luchador, un notario de Logroño. Y realmente, no era muy mayor; apenas superaba los 30. Obviamente, tenía otras cosas en su cabeza. Pero era un buen worker, y aquí lo demuestra, participando en un match muy técnico, muy igualado, en el que ambos aplican muchas llaves y palancas a los brazos, y en el que ambos tiran mucho de golpe de antebrazo y ataques a la nuca. Hay algún Brainbuster sobre Rave que podría haberlo matado.

Obviamente, el público de Alabama no es el de Ring of Honor del 2007. Esta es una empresa pequeña, y el público asistente está formado por familias que deben ir a pasar la noche cada semana. Por eso el ambiente no es tan violento. Las voces que se escuchan son de niños y chicas que apoyan a su favorito. Esto resta energía al match, pero no está mal. La gente aprecia la lucha técnica que realizan ambos luchadores, sin ponerse nerviosa.

Después de muchos minutos de candados, ambos luchadores se levantan y pasan a una etapa de más acción, que acaba cuando los dos intentan hacer rendir al rival con ataques a las piernas. Después de eso, llega el citado Brainbuster asesino sobre Rave, que sobrevive con demasiada soltura, y contraataca con Superplex. Aplica un Crossface tras tijeras, que recuerda a La Mística del Místico. Tras un par de ataques más por parte de los dos, AJ atrapa a su oponente con un Styles Clash desde la esquina, y se lleva la victoria.

La lucha está bastante bien; es técnica, y presenta varias ofensivas de calidad. Carece de una historia importante, y de un público realmente interesado, pero la habilidad de los dos luchadores a la hora de pelear resta importancia a la falta de trascendencia que parece tener todo.

Puntuación: ***1/2

viernes, 23 de abril de 2021

The New Day vs AJ Styles y Omos, WWE WrestleMania 37


Especial WrestleMania 37

AJ Styles es uno de los mejores luchadores que tiene WWE, y el mundo entero. No obstante, en esta edición de 2021 de WrestleMania, y tras haber hecho historia el año pasado con su match frente Undertaker, AJ tiene un rol secundario, participando en un match por los RAW Tag Team Championships. Eso sí, este match tiene sentido por la historia de su mánager, Omos, el nuevo gigante que WWE quiere vender al público como invencible.

Este tipo de parejas son clásicas en WWE: un rudo veterano y muy hábil luchísticamente, que utiliza a un gigante rookie como mánager, de tal manera que el rudo sale reforzado en su personaje de tramposo, y el gigante tiene al mejor maestro posible. Es la historia, por ejemplo, de Shawn Michaels con Diesel.

Pero Omos es realmente impresionante. Debutó junto a Akira Tozawa y su equipo de ninjas, pero como aquella historia no era seria, pronto se le sacó, y se le puso en el lugar adecuado para sobresalir. Pero, lo realmente impresionante, es su altura: sobre el papel, es más alto que The Great Khali, y está al nivel de André the Giant, si bien es cierto que, como sabemos, WWE se inventa las alturas y los pesos de sus luchadores, y siempre los exageran. No sé si mide 2.10, o 2.20, pero en cualquier caso, es mucho más alto que sus rivales, y parece invencible de verdad. Además, a diferencia de los gigantes citados, este no sufre una enfermedad que le impide moverse con facilidad: corre bastante. Puede llegar a ser un miembro importante del roster, si se le usa bien y mantiene la cabeza en su sitio.

Sus rivales son los New Day, que sin Big E, vuelven a ser campeones. Pero tienen poco qué hacer en este combate: protagonizan una primera parte en la que dominan sobre AJ, mientras Omos espera con tranquilidad en la esquina, y cuando llega el Tag, este los destroza sin el más mínimo problema. Lucha correcta, que le da a Omos su primer título, y  una imagen imbatible.

Puntuación: **1/2

sábado, 20 de febrero de 2021

AJ Styles vs Jeet Rama, WWE Superstar Spectacle 2021


Me pasé unos meses sin ver nada de wrestling. Volví en febrero de 2021, para visualizar lo que había ocurrido dentro de la industria, y me encontré una nueva tontería empresarial de WWE: un evento desarrollado sólo para el público indio, en el que la estrellas de la empresa se enfrentan a luchadores amateurs, naturales de ese país.

WWE tiene el plan de seguir expandiéndose, y estima que en La India puede tener una buena acogida. Es un país muy desigual, pero tiene una población enorme, así que ahí puede haber panojita. La empresa planea, visto está, desarrollar un NXT India, de igual manera que quiere hacerlo en Japón, y México, países en los que, en cualquier caso, hay una gran tradición luchística, y por tanto, una enorme competencia. El tema de La India, es mucho más complejo, porque si bien es obvio que hay opciones, por las características del país, es complicado saber si un proyecto así puede dar dinero de verdad.

WWE ha firmado, en los últimos años, a varios luchadores indios, entre los muchos que tiene a sueldo y apenas usa, sobre todo ahora que no hay Live Shows por el tema de la pandemia. La mayoría de ellos, tiene muy poca experiencia, y otros, llevan ya un puñado de años en NXT sin apenas aparecer en televisión. Tan solo Jinder Mahal, a quién incluso se dio el Campeonato de WWE durante un tiempo, y los Bollywood Boyz, han tenido un papel destacable, junto al inmenso The Great Khali.

Los planes de expansión de WWE se han complicado dada la crisis que vive el mundo. No hay eventos en Arabia, no hay eventos en India, ni en ningún sitio. Aún así, sigue haciendo sus experimentos, a espera de que las vacunas acaben con el COVID-19 en 2021, ardua labor, en cualquier caso. Así, creó un evento, al que le dio un nombre aleatorio, Superstar Spectacle, en el que todo el público que pudo asistir a través de videopantallas, era indio. Ellos, por las caras, estaban disfrutando del espectáculo, aunque el público occidental no pareció muy interesado.

Este evento ha recibido muy malas críticas, pero hay que contextualizar las cosas. Es un Live Show para indios, con luchadores indios desconocidos, y no muy buenos. Es una herramienta de márketing, así que me parece una tontería medirla en los mismos términos con los que se mide Wrestle Kingdom.

Yo, para el blog, he seleccionado la lucha que disputó AJ Styles con Jeet Rama, un tipo que lleva en NXT desde 2015, sin que nadie se haya percatado de ello. WWE lanza a su mejor luchador, frente al indio con más experiencia, para que lo ponga over, y en una lucha básica y de estilo clásico, Styles logra ese objetivo.

Es una pelea clásica de malo contra bueno, en la que el malo usa las trampas y las ayudas de su mánager, el negro de tres metros que le acompaña, para dominar, frente a los heroicos comebacks de su oponente. Vince McMahon lleva 50 años promoviendo peleas de este tipo. La última trampa del dúo de malignos permite al Phenomenal aplicar un Phenomenal Forearm, que le da la victoria.

Lucha básica, y bien hecha. Se le ha dado mala nota, pero yo creo que es un trabajo corriente, sin riesgo, pero correctamente aplicado.

Puntuación: **3/4

domingo, 7 de febrero de 2021

30 Man Royal Rumble Match, WWE Royal Rumble 2021




Especial Royal Rumble 2021

Me ha costado mucho volver al trabajo en el blog después de diversos inconvenientes, y elegir combates de hora y media de duración para la vuelta, no ayudó. Estaba totalmente desvinculado del wrestling desde hacía meses, pero vi una imagen por ahí sobre Royal Rumble, y no pude resistirme a revisarlo. Estoy pagando una subscripción a WWE Network, así que habrá que aprovecharla.

Pasé directamente a la batalla real de hombres, el main event de la velada. Me llamará el lector machista, pero en ese momento, ni siquiera recordaba que ahora hay Royal Rumbles femeninos. Tengo la cabeza en otros sitios. Sin demasiado background, y contextualizando un poco sobre la marcha, estimé que fue un Rumble bastante bueno, con momentos muy aburridos y un bookeo que, una vez más, no tomaba el más mínimo riesgo y desaprovechaba un concepto que, con un poco de cerebro, podría dar mucho juego, pero, aún así, y con una concepción un poco repetitiva, resultó entretenido, con buena participación, muchas apariciones sorpresa, y varias historias sobre la mesa.

Edge volvió al wrestling en activo en el Rumble de 2020, cuando todavía había público en las arenas. Se metió en una rivalidad con Randy Orton que los llevó a pelear en varias ocasiones, con victorias para los dos. Edge se lesionó, y quedó fuera por un tiempo, durante el cuál, Orton se dedicó a recrear su personaje de Legends Killer, atacando a Christian, Big Show y Ric Flair. Incluso pudo ser Campeón de WWE durante un breve periodo, tras una rivalidad con Drew McIntyre. Pero, nada mas comenzar el Rumble, hace acto de aparición Edge, con el número 1, seguido Orton, con el 2. Entendí rápido que esas posiciones se debían a motivos de storyline.

Buen comienzo, pues, del Rumble, a través de una rivalidad que cumple un año de vida. Edge y Orton brawlean por la arena durante los primeros minutos de la pelea, hasta que Randy queda noqueado por un Facebuster sobre la mesa de comentaristas, y recibe varios sillazos en la pierna, motivo por el cuál, es retirado del lugar por los referees (como hemos visto muchos Royal Rumbles, sabemos que volverá después).

La batalla se vuelve un poco aburrida, en el momento en el que se empiezan a acumular luchadores en el ring. Pero tenemos varias apariciones especiales que nos alegran la tarde. Tan sólo lamento que no haya público real, lo que provoca que esas apariciones no tengan suficiente fuerza. Tampoco creo que los comentaristas expresen la emoción que se merecen.

El primero es Carlito, Carlitos Colón, que regresa a la empresa que abandonó hace 11 años, en 2010. Ha pasado muchísimo tiempo, así que los fans que están viendo el evento a través de las pantallas, no parecen reconocerlo, ya que son, en general, muy jóvenes. No hace mal papel, y muestra un estado físico enorme, hasta tal punto, que volvería a luchar en el siguiente programa de RAW. No sé si se mantendrá en la empresa, como ocurrió con MVP el año pasado. Y, es que, es habitual que los exWWE mejoren físicamente cuando se van de la empresa, porque tienen mucho más tiempo para ir al gimnasio, y menos controles antidoping. Recordemos, en cualquier caso, que Carlito se ha mantenido activo siempre, luchando en la WWC de su familia, así como en empresas de todo el mundo, aunque nunca con un ritmo de competición muy alto.

También aparece Kane, que no había luchado en todo el año 2020. Consigue eliminar a dos rivales, aumentando sus números de récord en RR, y se reencuentra con su amigo Daniel Bryan, al que abraza previo ataque, antes de ser eliminado por el luchador de NXT Damien Priest, que también expulsa a la pareja de Morrison y Miz. Da la sensación de que WWE tiene grandes planes para él, dado el nivel de las eliminaciones.

En cuanto al Miz, al llegar al ring, destroza los cacharros de Bad Bunny, que había tocado durante la noche. Parece que podrían meterse en una rivalidad de cara a WrestleMania, y eso puede implicar mucha publicidad para el evento, pues este tío es muy famoso, por lo poco que controlo del tipo de música que hace.

Otra aparición sorpresa es la de Hurricane, Shane Helms, que trabaja como productor en WWE desde 2019. Hasta entonces, había seguido luchando con regularidad, pero, desde su firma, no había hecho nada (de hecho, fue despedido en marzo de 2020, como otra mucha gente; no sé si vuelve a estar en nómina). Este hombre, a sus 48 años, y al contrario que Carlito, no se mantiene en tan buena forma. Pero está aquí para revivir un momento icónico en la historia de Royal Rumble: su intento de doble ChokeSlam sobre Austin y Triple H en 2002. En esta ocasión, las víctimas son Bobby Lashley y Big E, que, como aquellos, abortan la acción y mandan a Helms a su casa.

Pero la gran sorpresa de la noche es el regreso de Christian, el gran amigo de Edge, a quién abraza en el ring. Este hombre, como Daniel Bryan, se retiró debido a problemas con las conmociones cerebrales, en 2014, pero parece que WWE, como a aquel, le ha dado el alta médica, supongo que para evitar que se vaya a AEW como Sting. En 2020, tras la rivalidad entre su amigo y Randy Orton, apareció en RAW para pelear contra el rudo, en un estado de forma no muy bueno. Aquel combate no fue más que una patada traicionera de Orton, así que apenas podía considerarse lucha. Pero, en el Rumble, hace un gran papel, presenta su físico habitual de toda la vida, y se mantiene en la batalla hasta, casi, el final. ¿Seguirá usándolo WWE en el futuro? Espero que sí.

En general, la participación es muy buena. Aparecen Daniel Bryan, AJ Styles, Seth Rollins y Braum Strowman. Y aparece Rey Mysterio, momento que Michael Cole aprovecha para anunciar una cerveza mexicana. Bookeos dirigidos por anuncios, eso es algo muy novedoso. Esta empresa es una máquina de hacer dinero. Styles cuenta con guardaespaldas, un gigante negro que mide 7 metros, y que le ayuda, expulsando gente, y evitando que él caiga fuera. Braun Strowman, finalmente, aprende la lección, y lanza a AJ por otro lado, evitando su interferencia.

Edge y Christian hacen equipo, y aplican doble Spear sobre Braun. Daniel Bryan y Matt Riddle son eliminados por Rollins, tras varios intercambios geniales entre ellos, tras lo cuál queda la pareja canadiense frente a Strowman y Seth. Este trata de poner de su parte al monstruo, señalando que ellos son el futuro, pero no tiene suerte, y es atacado. Braun maltrata a los veteranos, pero en un forcejeo, acaba cayendo fuera junto al Capitán Carisma. El mismo resultado le espera a Rollins. Cuando Edge se cree ganador, aparece Randy Orton para aplicar RKO y expulsarlo. No obstante, en el último segundo, el Rated-R Superstar se revuelve y lanza fuera a su odiado rival, consiguiendo así su segunda victoria en un Rumble.

Buena batalla. Tiene sus momentos de aburrimiento, y un bookeo simplón, pero la calidad de la participación, incluyendo la de las leyendas, es tan grande, que la habilidad de los luchadores es suficiente para que este sea un muy buen Rumble.

Puntuación: ***3/4

miércoles, 21 de octubre de 2020

Sami Zayn vs Jeff Hardy vs Aj Styles, WWE Clash of Champions 2020



Especial Clash of Champions 2020

Volvemos a la noche de los campeones de WWE. Ese show, en el que todos los combates fueron titulares, contó con un Ladder Match entre tres personas por el título intercontinental, un tipo de combate que siempre es una garantía de entretenimiento, como ya se demostró en WrestleMania 36. Entonces, la empresa ofreció, ante todas las bajas a las que se tuvo que enfrentar, una pelea por los Smackdown Tag Team Championships, entre Jimmy Uso, Kofi Kingston y John Morrison, que fue una de las peleas que mas gustaron en las dos noches de show. A mí, personalmente, me pareció mejor el combate entre Charlotte Flair y Rhea Ripley, pero bueno, en cualquier caso, ninguna de las dos luchas ha tenido hueco hasta ahora en el blog.

En Clash of Champions 2020, se enfrentan Sami Zayn, Jeff Hardy y AJ Styles, tres hombres que piensan que son los legítimos Campeones. Jeff, porque lo es; AJ, porque lo perdió ante él, y piensa que lo merece más; y Sami porque era campeón, pero el título le fue arrebatado cuando decidió hacer una cuarentena de 6 meses. Los tres creen que merecen el título, y, desde luego, por sus carreras, merecen eso y mucho más, porque los tres son veteranos de mucha garantía. 

Y la verdad es que ofrecen una Ladder realmente buena. Generalmente, una ladder es un campo abonado para el spot barato y, no obstante, habiendo aquí un poco de todo, creo que hay algo más. Hay golpes muy fuertes con escaleras, y tres hombres con un gran conocimiento, que saben vender el dolor muy bien. Una ladder, con hombres más ágiles pero menos adecuados, puede resultar banal, pero Jeff, Sami y AJ, en este orden, saben moverse de manera correcta, para que el paso de los minutos y de los impactos con metal, pesen en sus cuerpos como deben.

Hay varios movimientos que son originales, como el lanzamiento de una escalera de AJ sobre Sami, que estaba cerca de agarrar la correa; el impacto de otra escalera sobre un Styles que volaba en pleno Phenomenal Forearm; o un spot en el que Jeff cae junto a la escalera, e intenta tomar una postura para quedar bien posicionado en el poste, pero sale mal, y acaba cayendo entre el metal, de manera muy peligrosa. Además de esto, tenemos la habitual y no por ello menos espectacular Swantom Bomb de Hardy sobre un rival, en este caso, Sami, sobre una escalera.

Pasadas todas estas locuras, sin víctimas, el villano Sami recurre a una estrategia que tenía planeada. Saca dos esposas, con el objetivo de eliminar a sus rivales. La primera, la pasa por el agujero de la oreja de Jeff, y la engancha a una escalera, y con la segunda, pretende atar a Styles a las cuerdas del ring. AJ se resiste, así que a Sami no le queda otra opción que esposarse él mismo al Fenomenal, para que este no pueda subir con tranquilidad las escaleras. AJ noquea al tramposo, así que tenemos una carrera ridícula: por un lado, Jeff intenta llegar, cargando con una escalinata, y teniendo cuidado de no pegar tirones, en cuyo caso, podría destrozarse la oreja; y por el otro, AJ intenta subir la escalera cargando con Sami sobre sus hombros. Las dos mulas de carga se pelean entre sí, y eso lo vuelve a aprovechar el malvado canadiense, para soltarse la esposa, pues tiene las llaves, y engancharla a la parte central de las escaleras. Así, AJ no puede subir, y Zayn se lleva la correa. Ahora sí, es oficialmente el Campeón Intercontinental.

Buena lucha de escaleras, y con un final genial.

Puntuación: ****

lunes, 20 de julio de 2020

Matt Riddle vs AJ Styles, WWE Smackdown 17/07/2020



En los últimos meses, WWE se ha esforzado por introducir choques deportivamente interesantes en sus programas de Smackdown. Creo que esa era una de las peticiones que FOX hizo a la empresa a la hora de acoger el programa, y, al menos en tiempos de pandemia, lo ha cumplido.

Hemos visto, en Smackdown, buenas y largas luchas entre gente como Daniel Bryan, Drew Gulak y AJ Styles. Ahora, es Matt Riddle quien se introduce en esta dinámica, antes de comenzar una rivalidad con Baron Corbin, al retar a AJ por el título Intercontinental, en el main event de la velada. Y es que, WWE está desarrollando toda su producción en Florida, uno de los grandes focos de infección a nivel mundial, y cada vez tiene más bajas, ya que hay gente que ha decidido que no quiere ponerse en riesgo, ni poner en riesgo a los demás, asistiendo a grabaciones con tanta gente. También es posible que algunos tengan el virus, aunque eso no haya transcendido, pues son notables las desapariciones de Daniel Bryan, Otis, Mandy Rose, Bray Wyatt, y otros miembros importantes del roster, que se unen a las ya existentes de Robert Roode, Sami Zayn, Roman Reigns, etc.

Pero nada frena a Vince McMahon, hombre que va todos los días a trabajar, a pesar de tener una edad muy avanzada, y por tanto, ser población de riesgo. El show debe continuar, y la noche del 17 de julio de 2020, los principales protagonistas son AJ Styles y Matt Riddle, que se juegan el título Intercontinental.

Y tienen un buen combate, aunque me resulta un poco decepcionante. La lucha no es tan buena como podría haber sido.

AJ parece muy interesado por dañar las piernas de Riddle, que son su principal arma, y así poder hacerle rendir con el Calf Crusher, aunque la verdad es que eso no frena demasiado los movimientos del exUFC. Los dos aplican buenos ataques frontales, sobre todo en el caso de AJ. Finalmente, este consigue atrapar a Matt con su llave a la pierna, pero esta es reversada a un Bromission. Cuando parece que podemos tener un nuevo campeón, AJ convierte la llave en un paquetito, y se lleva la victoria.

Styles retiene, mientras Riddle es atacado por Baron Corbin. Buena luchita para un programa de televisión, pero no es el combate soñado entre ambos.

Puntuación: ***1/4

viernes, 26 de junio de 2020

AJ Styles vs Daniel Bryan, WWE Smackdown 12/06/2020



Es hora de volver a hablar de actualidad. Durante esta época de pandemia, WWE es, seguramente, la mejor empresa del mundo en cuanto a calidad en el ring, por un lado, porque tiene mucha menos competencia que nunca, y por otro, porque está aprovechando la coyuntura para probar cosas nuevas.

O viejas. De buenas a primeras, tenemos un combate por el Intercontinental Championship en un programa de Smackdown, que se come más de la mitad del mismo. Recuerda a otros tiempos, cuando en el programa azul se permitía a Benoit, Eddie o Angle, lucirse. En la actualidad, son Daniel Bryan y AJ Styles los que juegan ese rol.

Ahora es Bruce Prichard el que manda en Smackdown a nivel creativo, y también, desde hace poco, en RAW. Ya comentamos el año pasado la firma de Eric Bischoff y Paul Heyman, y hablamos del hipotético cambio que podía suponer dentro de WWE. Pero un hombre de la edad de Vince McMahon, no cambia nunca, quizás, porque le ha ido genial haciendo las cosas a su manera. En enero, echó a la calle a sus vicepresidentes más importantes, porque le llevaban la contraria, a pesar de ser consciente de la caída en las acciones que eso implicaría, y, ahora que, debido al COVID, ha tenido que renunciar a su sueño de la XFL, piensa seguir involucrado en cada capítulo de sus programas más importantes, y Bruce Prichard, buen creativo pero lameculos profesional, le va a dar más satisfacciones personales que Paul Heyman.

Creo que el trabajo de Bruce no es malo, en cualquier caso. Los shows son buenos, a pesar de las limitaciones obvias. Se llevan a cabo en el Performance Center en Florida, estado que está dando facilidades a los espectáculos, y en el que se llevará a cabo el final de la NBA, según se está planeando. Pero es un estado en el que el coronavirus está desatado, y tenemos que ser conscientes de que todo esto está en peligro. En el combate de hoy, Están los chicos de NXT animando, y ayudan mucho a que el espectáculo sea correcto, pero ya se han detectado casos de COVID en WWE, y eso puede implicar nuevas restricciones, luchadores enfermos, y otros que decidan no participar, como ya lo han hecho Kevin Owens, Roman Reigns y Sami Zayn. Otros, como Bobby Roode, no pueden entrar al país por ahora.

Sami Zayn era, precisamente, el Campeón Intercontinental, pero no podría defender su campeonato durante el tiempo indefinido en el que se mantenga fuera de la acción. Por eso, se realizó un torneo, para encontrar a un nuevo Campeón. Bryan y AJ llegan a la final, que tiene lugar en el programa de Smackdown del 12 de junio de 2020, tan sólo dos días antes del PPV Backlash. Parece una mala decisión poner la lucha en el programa y no en el PPV, en el que ninguno de estos dos luchadores participa, y, sin embargo, resulta totalmente acertado, porque, así, el combate tiene todo el tiempo del mundo en Smackdown, y no resta tiempo a las luchas del PPV. Finalmente, Backlash resulta ser un PPV realmente bueno.

AJ y Bryan dan una lucha asimismo genial. Ya tuvieron una rivalidad hace año y medio, que terminó de una forma rara, pues su última pelea sirvió para preparar una storyline en la que Rowan se convertía en guardaespaldas de Daniel, así que no pudo ser todo lo buena que podría haber sido. En la lucha de hoy, los wrestlers se redimen.

Da la sensación de que Bryan se está divirtiendo mucho últimamente, teniendo cerca a gente como Gulak o Riddle. Aquí, frente a AJ, tiene una lucha muy buena, en la que ambos ponen mucha habilidad. No es tan técnica como otros enfrentamientos que han tenido, pero creo que los dos hacen lo que quieren. Comienzan con muchos counters, y otras muestras de técnica, para pasar a los ataques zonales. Daniel va a por el brazo de AJ, para ganar a través del Yes! Lock, mientras que AJ busca la pierna de Bryan, para ganar a través del Calf Crusher. No hay un selling excesivo, pero Bryan utiliza ese dolor en la pierna en algún que otro segmento.

AJ Y Bryan se pegan muchos golpes frontales, porque, al fin y al cabo, sus finishers principales son golpes directos. Bryan busca la Running Knee, pero, cuando impacta contra Styles, este la convierte en un Styles Clash. Daniel sobrevive a este ataque, pero no consigue lo mismo frente al Phenomenal Forearm que recibe. Dos ataques muy poderosos a la cara, que acaban con Daniel Bryan, y le dan el título a AJ Styles.

Muy buena lucha, enfrentamiento entre dos hombres que juegan a lo mismo, se complementan bien, y demuestran estar a un nivel similar.

Por cierto, la correa actual del Campeonato Intercontinental, es una birria.

Puntuación: ****

sábado, 16 de mayo de 2020

Rey Mysterio vs Aleister Black vs King Corbin vs Otis vs Daniel Bryan vs AJ Styles, WWE Money in the Bank 2020



Durante la cuarentena por pandemia de COVID-19, las empresas de Wrestling, hacen lo que pueden para mantenerse a flote. Se podría pensar que la más poderosa de ellas, WWE, es la que más ventajas tiene, ya que cuenta con un buen colchón económico y buenos contratos televisivos, pero también es la que más gastos soporta, y la que más responsabilidades tiene en lo respectivo a la calidad del producto.

En estas circunstancias, siendo el wrestling, como lo es, una forma de entretenimiento que vive, en gran medida, de la energía del público, es obvio que esta calidad se desploma. Y tampoco es que estuviera por las nubes antes de la pandemia. Por tanto, la empresa tiene que hacer cosas un poco distintas, para desarrollar un producto digno.

En WrestleMania 36, vimos los matches entre Undertaker y AJ Styles, y entre John Cena y The Fiend, que resultaron ser dos joyitas de lo audiovisual. Los intentos de crear brawls descontroladas por todo el recinto, no funcionaron tan bien, por desgracia, dado que necesitan de la interacción del público para resultar verdaderamente relevantes. El combate entre Edge y Orton, y el combate entre Gargano y Ciampa, resultaron muy aburridos.

Después de WrestleMania, llega Money in the Bank 2020. Aunque los ladder matches sí que han demostrado adaptarse bien a un ambiente solitario, WWE ha decidido innovar y crear algo un poco distinto también en esta ocasión. Quizás, eso sea lo único bueno de esta crisis: la necesidad de reinventarse.

A diferencia del resto de combates del show, que se graban desde el Performance Center de WWE en Orlando, Florida, las dos batallas de escaleras de Money in the Bank se produjeron en las oficinas centrales de WWE en Stamford, Connecticut, donde la empresa ha operado desde el año 1985. Las dos batallas ocurren de manera concurrente, por todo el edificio, para acabar en la azotea, donde hay un ring con escaleras, y los dos maletines colgados.

¿Por qué WWE ha realizado esta batalla en Stamford, teniendo un recinto muy hermoso en un estado en el que, además, goza del estatus de empresa esencial, para poder trabajar sin problemas? Se ha sabido que las autoridades de Connecticut intentaron frenar las grabaciones en las oficinas de Vince, pero este se las arregló para poder terminarlas. Privilegios de tener el móvil personal del Presidente de Estados Unidos, supongo.

Pues quizás el motivo de que esto se haya hecho de esta manera es que WWE ha puesto en venta su edificio, para mudarse a uno mayor. En 2021, abandonará las oficinas que han visto a la empresa crecer, hasta el punto de no caber en ellas. Quizás, llevar a cabo estas peleas en él, sea una forma de rendir homenaje, y de hacer que quede en el recuerdo colectivo. Ya tuvo el edificio, eso sí,  una aparición de gran relevancia, cuando WWE firmó aquel polémico spot televisivo que se emitió en la Super Bowl de 1999.

Grabar los dos combates al mismo tiempo es muy original. Y también lo es, de cara a la redacción de los respectivos reviews de cada lucha. Dado el formato inamovible del blog, cada una de las dos luchas tiene que tener su articulo, aunque se redacte a partir del mismo vídeo. Tendré que centrarme, en este artículo, en las acciones de los hombres, y en el próximo, en las que protagonizan las mujeres.

Una vez más, no voy a poner nota oficial a estos combates, porque sabemos que son grabados como una película, esto es, con tomas, descansos, etc. Además, es obvio que hay partes que se han grabado en distintos momentos, que hay apariciones especiales que, muchas veces, no coinciden, sospechosamente, en plano con el resto, y da la sensación de que hay personas que no pueden estar en el edificio en la parte final del match, de tal manera que se busca una excusa para sacarlos de la contienda.

Por lo demás, la lucha es entretenida, y si tuviera que ponerle una nota, quizás estaría en las ***1/4. Hay mucho brawl por todo el edificio, pero con efectos sonoros y banda sonora, de tal manera que el combate resulta mucho mejor ambientado que las brawls fallidas de las últimas semanas. Asimismo, la diversidad de localizaciones y la alternancia entre los dos combates, hacen la batalla más amena.

En lo que a los hombres respecta, estos comienzan luchando en un gimnasio, utilizando algunas de las máquinas de entrenamiento que hay ahí. Esto recuerda un poco al combate entre Edge y Orton. Corbin rompe un espejo, y AJ queda rezagado, cuando todos se van, al ser atrapado por Otis bajo una pesa.

El combate sigue por el edificio, con pequeñas apariciones de Brother Love, esto es, Bruce Prichard, y de una versión de Doink the Clown muy joven. Aj se lleva un buen susto al ver un gran cuadro del Undertaker, que le enterró en el último combate que disputaron, y es encerrado en una habitación en la que hay un ataúd.

Tanto hombres como mujeres colisionan en una zona en la que está Paul Heyman comiéndose un buen banquete. Otis se vuelve loco, y comienza una batalla de comida con unos y otras involucrados. El pobre Rey Mysterio se lleva la peor parte, al recibir una Sleeper de Shayna Baszler, y al ser aplastado entre Otis y Nia Jax.

Otis le pega un pastelazo a John Laurinaitis, que llega al lugar en una silla monotorizada al grito de "People Power". Bryan y AJ siguen peleando, hasta llegar al despacho de Vince McMahon, que está trabajando en sus cosillas. Este hombre no entiende de cuarentenas, se las salta, para ir en domingo a su despacho y escribir algo en una libreta. Vete a tu puta casa, hombre.

Vince echa de su despacho a los dos luchadores, y se lava las manos con desinfectante. Debe ser la mención más explícita que WWE ha hecho sobre el coronavirus. Las mujeres llegan a la azotea, donde tiene lugar la última parte de su batalla, mientras que el primer hombre en hacer acto de aparición es Baron Corbin.

Corbin podría haber ganado fácilmente, pero, cuando llega, está Asuka subida a la escalera. Le pega una paliza y lo echa del ring, para ganar, ella, la versión femenina de la batalla. Cuando esa pelea acaba, llega el resto de los hombres.

La batalla en el ring con escaleras no es muy compleja. No hay grandes spots; es sólo un colofón con algunas buenas acciones. Corbin lanza por la azotea, al vacío, a Rey Mysterio y Black, para sacarlos del combate.

Sí, esto puede parecer un asesinato, pero no, en el siguiente programa de RAW, los dos luchadores vuelven, sin problemas. Note el lector que estos dos hombres son los únicos que estaban apareciendo en los programas semanales de RAW en el momento en que se grabó la pelea, así que, posiblemente, el resto de la lucha se grabara en un momento en el que ambos debían estar en florida, y de ahí su desaparición. los otros 4 hombres pelean; AJ y Corbin consiguen coger el maletín al mismo tiempo, pero llega Elias, quien había tenido una importante rivalidad con el Rey del Ring, y le pega un guitarrazo a este, lo que provoca que el maletín caiga en las manos de Otis, que ni siquiera podía subir las escaleras sin romperlas, por su peso. Así, una muy sorprendente victoria se va a manos del único hombre por el que yo no hubiera apostado, ya que está en un nivel mucho más bajo que los otros 5. Yo pensaba que estaba aquí para protagonizar segmentos cómicos, pero se convierte en ganador. Es original.

Puntuación: -

jueves, 9 de abril de 2020

The Undertaker vs AJ Styles, WWE WrestleMania 36




Es hora de comenzar a hablar de WrestleMania 36, el mayor evento del año en el mundo del wrestling, que en este 2020, ocurre en unas circunstancias muy particulares, únicas en la historia, y que, por tanto, es testimonio de su tiempo. Esto no sólo es historia del wrestling; es historia del mundo.

Ocurre a principios de abril de 2020, la gran semana anual del wrestling. Como cada año, eventos deportivos como la Super Bowl o el All Star de la NBA, tuvieron lugar con total normalidad, mientras una amenaza se cernía sobre el mundo entero: un virus nacido en china, se dice que transmitido, de alguna manera, de animales endémicos a humanos, se ha propagado como la pólvora a pesar de los esfuerzos de los países por contenerlo, que en la mayoría de los casos, han sido insuficientes, por el temor a las consecuencias económicas que acciones más contundentes podrían implicar sobre cada uno de los estados, y por la falta de colaboración entre los mismos.

Hoy en día, es tarde. El ser humano se defiende panza arriba sin demasiado éxito, mientras la enfermedad mata a miles de personas cada día. La principal arma que los gobiernos han encontrado para paliar su lentas medidas y la falta de colaboración de los miembros más mezquinos de sus sociedades, es encerrar a todos los humanos en sus respectivos hogares, a riesgo de que, si no los mata el virus, quizás lo haga el hambre.

En un contexto como este, parece casi trivial hablar de un banal espectáculo como el wrestling, pero el show debe continuar. Muchas empresas quebrarán, pues no pueden, desde hace un tiempo, llevar a cabo espectáculos en vivo. Empresas televisivas como WWE y AEW siguen en el aire con versiones de su programación muy disminuidas, realizando combates sin público que, obviamente, no funcionan, y bajo la sospecha de que las medidas de confinamiento que impongan los estados, pronto, harán imposible hasta grabar programas de la manera en que se está haciendo. 

De hecho, es comprensible que así sea. Ya hemos visto que Japón fue uno de los primeros países en tomar este tipo de acciones en el mundo. Todos los espectáculos cesaron, y la gente se metió en sus casas. 15 días después, volvieron a hacer vida normal, con excesiva celeridad. Pudimos ver, de hecho, unos cuantos shows de wrestling celebrados en el país. Como consecuencia de ello, nuevos brotes de coronavirus se dispararon. Demasiado pronto. Japón ha parado otra vez.

Aún así, estamos viendo cosillas. Hemos visto algunos eventos en estos días en Japón, vemos los programas grabados de Impact, MLW, AEW o WWE, y hemos podido ver algunos eventos sin público en México, que buscan abastecer a luchadores y promotores a través de las donaciones que los aficionados hacen telemáticamente. Pero, pronto, quizás ni esto tengamos.

El arte siempre ha convivido bien con las restricciones; con las restricciones morales, políticas o técnicas. Fiedrich Nietzsche nombró alguna vez al artista como un bailarín encadenado, poniendo en valor la manera en la que esas cadenas, esto es, esas restricciones, no hacen sino obligar al artista a innovar, a buscar soluciones, a hacer cosas nuevas. Eso es, en cierta medida, lo que ocurrió con WrestleMania.

WWE, por primera vez en su historia, dividió WrestleMania en dos noches. Ya había hecho, en su segunda edición, aquello de dividir wrestleMania en tres sedes, pero, al final, eran tres partes de un mismo evento. Esta vez, tenemos dos shows, que se justifican, por un lado, por la imposibilidad de realizar un NXT Takeover, un Hall of Fame, y otros productos que la empresa vende normalmente en el finde de WrestleMania, y, por otro lado, porque tenía muchas cosas preparadas para WrestleMania, y determinó que muchas horas seguidas de wrestling sin público podían ser insoportables.

Seguramente así sería. Los single matches sin público son muy sosos, aunque hay que decir que los combates normales en estos programas van mejorando poco a poco, hasta el punto de que hay varios bastante buenos. También se llevaron a cabo luchas titulares muy cortas, que no dieron pie a aburrir a nadie, y tres combates un poco fuera de lo habitual, que son los más interesantes.

Por un lado, tenemos el esperado enfrentamiento entre Edge y Randy Orton. Muchas luchas en estos shows tuvieron estipulaciones, que ayudaron mucho, y ese fue el caso de esta, que fue un Last Man Standing que recorrió todo el Performance Center, y que creo que no iba mal, si no fuera porque duró una eternidad innecesaria.

Además de esto, cada una de las partes del PPV tuvo un combate especial, un combate grabado previamente, con elementos de ficción cinematográfica muy interesantes. En ambos casos, no podremos darles nota como tal, como ocurrió con las luchas del Broken Universe de Matt Hardy, puesto que hay edición y producción más allá de las simples posibilidades deportivas de los competidores, así que no sería justo. Pero es importante reseñar las luchas, porque, oficialmente, son combates. De todos modos, aunque no podamos darles una nota que pueda considerarse definitiva por parte de este blog, podremos señalar una nota "no oficial", que, en realidad, tiene el mismo valor que la otra.

Vamos a hablar de Undertaker y AJ Styles. El match entre ellos gustó mucho, fue realmente genuino, y pasará a la historia. Me parece maravilloso que Undertaker, a estas alturas de su carrera, todavía haya podido participar en un momento como este, y que haya podido agrandar su leyenda una vez más. Porque, más allá de los grandes combates, que también son importantes, lo que más resuena en el subconsciente colectivo son los grandes momentos, las grandes historias, y Undertaker tiene, sin duda alguna, más momentos de este tipo que nadie, desde sus primeras rivalidades frente a Ultimate Warrior y Hulk Hogan, a los que introducía en una bolsa de cadáveres, hasta este match en un cementerio frente a AJ Styles, pasando por decenas de cosas increíbles, como la Hell in a Cell frente a Michaels; la jaula frente a Mankind en la que lo lanzó desde la parte superior en dos ocasiones; el momento en el que ahorcó a Big Bossman; el primer Casket Match frente a Yokozuna, en el que resucitó después de ser asesinado por muchos hombres; el primer Buried Alive Match, en el que fue enterrado vivo y acabó sacando la mano al final del show; su serie de combates frente a Shawn en WrestleMania; su serie de combates frente a Triple H en WrestleMania; sus rivalidades frente a Kane; el American Badass; sus rivalidades frente a Batista y Edge; el Streak en WrestleMania; y tantas cosas... Vaya carrera.

Pero, en los últimos años, se ha puesto en duda su capacidad, y eso le obsesiona. Es un hombre de vieja escuela, de los que todavía quieren dar buenos combates, y se esforzó mucho durante toda su vida por eliminar sus carencias, y mejorar en todos los aspectos de un luchador. Por eso, no quería retirarse con el mal sabor de boca que dejaron algunos de sus últimos combates.

A riesgo de no volver a luchar, se sometió a operaciones muy importantes. Volvió, físicamente, mejor que en mucho tiempo, pero, pronto, se topó en el ring con un Goldberg conmocionado que le dejó en ridículo. En cierta medida, pudo librarse de ese estigma, al tener un buen Tag Team Match en Extreme Rules 2019, pero, desde entonces, no hemos podido verle luchar, más allá del ChokeSlam que le aplicó a AJ en Super Showdown.

Se hablaba de que, este año, al fin, podríamos ver un Taker vs Sting, pero parece ser que el Deadman no quiso volver a exponerse a la posibilidad de hacer el ridículo. Quería tener un buen combate, y para eso, Kurt Angle le recomendó a AJ Styles.

El Deadman respeta a Angle. De hecho, siempre quiso enfrentarse al Campeón Olímpico en WrestleMania. Estuvo a punto de hacerlo en 2006, pero cambiaron los planes, pasando la lucha entre ellos a No Way Out. El resultado fue una de las mejores batallas en la carrera de ambos. Ahora, Angle le ha recomendado al fenómeno un match frente al fenomenal, para, así, volver a la senda del buena hacer.

Undertaker no tendrá, al menos por ahora, la posibilidad de tener un combate en tales circunstancias. No podrá dar una lucha normal, en la que probar, fuera de toda duda, que está en buena forma. Pero ha tenido este interesante combate, en el que, más allá de la parte física, que es más fácil de esconder, puede demostrar que es un enorme contador de historias. Quizás, WWE debería aprovechar la coyuntura, para realizar, ahora sí, su rivalidad frente a Sting, dentro de este formato. Podría ser genial, aunque ambos luchadores, por su edad, están ya casi en grupo de riesgo, así que no es muy conveniente hacerlos salir de sus mansiones.

La rivalidad entre AJ y Taker no ha estado mal, y ha dado pie al retorno del American Bad Ass. Styles la ha centrado mucho en la transformación del Enterrador en los últimos años, en el abandono de su personaje, para comportarse como una persona normal, poner selfies en Instagram, etc. De esto, AJ Styles culpa a la mujer del Taker, la luchadora Michelle McCool.

Me gusta esta historia, porque estoy de acuerdo con lo que dice Styles. Y si ha sido promovida en WWE, es porque, seguramente, hay gente en la empresa que comparte esa opinión. En los últimos años, ese gran trabajo que había hecho Undertaker durante toda su vida, de mantenerse siempre en el Kayfabe, de no salir de ahí, ha sido tirado por tierra, principalmente, por las necesidades de su mujer de llamar la atención, de tener redes sociales como todas las figuras públicas, y compartir soplapolleces para tener muchos fans. Encima, ha metido al Taker en eso, un tipo que tiene 20 años más que ella, que ahora incluso twittea fuera del kayfabe. 

Taker realizó una promo realmente buena, en el programa de RAW previo a WrestleMania. Edge dice que su promo no fue guionizada, que dijo lo que quiso, y es probable que Undertaker hiciera lo mismo. A ambos se les vio muy naturales. 

Mientras que Styles defiende que el Enterrador no es lo que fue, que está mayor, que ha perdido toda la grandeza de su personaje mágico, para caer en esa banalización gracias a su mujer, Taker dice que Styles es un cobarde, que pudo estar en WWE mucho antes, pero esperó. Esperó a que se fueran todos los grandes: Austin, The Rock etc, porque les temía. Pero Undertaker todavía está aquí, y va a hacer pagar a Styles haber faltado al respeto a su mujer.

Se dice que las palabras de Undertaker pudieron ser un poco hirientes para el backstage, dado que, a su manera, menospreció a las estrellas actuales, en favor de las leyendas de otros tiempos, algo que, por otro lado, hace WWE a todas horas. La promo fue natural, estuvo bien, y, además, forma parte de ese regreso del American Bad Ass, que se confirma con la llegada en moto del Undertaker al cementerio donde tiene lugar su batalla frente a AJ Styles.

Como digo, esto es una película, más que un combate de wrestling, pero las acciones, la mayor parte del tiempo, pueden considerarse lucha. No tengo claro que haya cortes entre escena y escena, y los efectos especiales que se producen, son muy físicos, son parecidos a los que tienen lugar en las arenas en directo, cuando Undertaker o Kane, hacen "su magia". Aún así, es más que probable que haya elementos introducidos más allá del mérito de los luchadores.

Llega un coche fúnebre al lugar. Se saca un féretro, con la marcha funebre del Undertaker de fondo, y de él, sale AJ, riendo, burlesco. De fondo, escucha la Harley del de su rival. La producción enfoca a la carretera, con un plano alto, y vemos a la leyenda llegar en su moto.

Como decía, este combate sigue la línea de narrativa de ficción en la lucha, que marcaron previamente Lucha Underground, o Matt Hardy, tanto en TNA como en su rivalidad con Bray Wyatt en WWE. Pero el nivel de esto es muy superior, todo es muy profesional, de mucho nivel. Está muy bien hecho, y la aportación de los luchadores, en los diálogos que se entablan, sin guión alguno, aporta mucho a la historia.

Los luchadores brawlean por los escenarios, y sobre los coches. Taker pega un golpe, que es esquivado por su oponente, lo que provoca que reviente la ventanilla de un coche, hiriéndose en el brazo. También Styles sale mal parado, pues parece que se rompe un dedo al golpear a su rival.

Esto es un Boneyard Match, pero para ganar, la cosa funciona de la misma manera que en un Buried Alive Match. Creo que el cambio de nombre responde a la situación sensible por el número de muertos que hay como resultado de la pandemia del COVID-19. Junto a la zanja cavada para el correspondiente cadáver, hay una excavadora, para lanzar la arena. El Enterrador lanza a Styles al agujero, pero no puede echarle la arena encima, porque llegan los lacayos de The Original Club.

Luke Gallows y Karl Anderson juegan su importante papel aquí también. Su entrada ocurre con un cambio musical muy interesante. Como digo, la producción es notable. Se enciende una luz en un establo, y de él sale un montón de hombres encapuchados, para enfrentarse a Undertaker. No son muy fuertes, pero resultan una buena distracción para que el tag team de calvos ataque al veterano gigante. Ahora es Styles el que llega por la espalda, para romperle un ladrillo en la cabeza al Taker.

Tanto la gesticulación como las palabras que sueltan ambos son muy buenas. Styles le pregunta a Taker por Michelle, le llama viejo y le dice que no se levante, mientras que este le llama "hijo", e "hijo de perra", y le recuerda que está luchando con un viejo acabado, irónicamente.

Styles se burla de su oponente, de su edad, de lo que ha sido de él. Debe hacerle un favor al mundo, dice, y desaparecer, puesto que ya no es lo que era, todo el poder del antiguo Enterrador ha desaparecido. Le pega con una pala, y cae al agujero.

AJ arranca la excavadora, para lanzar la arena, pero, a su espalda, aparece una luz, y de ella, sale el Enterrador. Esto es interesantísimo, y se refuerza cuando Undertaker invoca, momentos después, unas llamas. Parte de esta historia es que Undertaker ha perdido su magia, que sólo es un hombre viejo, que pone fotitos y tonterías en Instagram, por culpa de su mujer. Pero, con estas acciones, Undertaker demuestra que sigue siendo un ser mágico.

En el tejado del establo, Undertaker lucha contra The Original Club. Lanza a Gallows por los aires, y aplica Tombstone Piledriver sobre Anderson. Se enfrenta a AJ, y lo lanza con un ChokeSlam hacia abajo, a unos 3 metros de altura.

Undertaker sigue hablando. Le pide a AJ que vuelva a nombrar a su mujer. Le pregunta si recuerda su nombre. Le recuerda que ha puesto en duda su legado. Lo coge en brazos, lo trata con condescendencia. Mientras AJ pide perdón, él le pregunta qué es lo que siente. Le dice que sea un hombre, le mesa el cabello, y le da un abrazo. Le da la espalda y finge irse, pero vuelve, le pega un Big Boot, lanzándolo al hoyo. Se sube a la excavadora, y lanza la arena. Tan solo una mano sobresale del montón, que recuerda a la del propio Taker en el Buried Alive Match que disputó en su día frente a Mankind.

Undertaker descubre la lápida, en la que está escrito el nombre de su derrotado rival. Se sube a su moto, y mientras suena su música y salen llamas del establo, se va.

Grandísimo combate. No sé si es un combate de wrestling, aunque me consta que la mayor parte de las acciones son legítimas, y están hechas bajo las reglas del wrestling, si bien en un decorado muy preparado, y con una producción audiovisual muy importante. Creo, eso sí, que tiene menos cosas ilegítimas que las luchas de Matt Hardy en el Broken Universe, que parece que volverá próximamente en AEW.

No puedo poner nota al match, por ese nivel de posproducción, pero puedo decir que, si se la pusiera, seguramente le daría unas ****1/2. Por todo lo mencionado, por el storytelling, y por la psicología mostrada por los luchadores, hablando y reforzando la historia con sus diálogos, me parece un producto maravilloso.

Puntuación: -

sábado, 29 de febrero de 2020

Bobby Lashley vs R-Truth vs Andrade vs Erick Rowan vs AJ Styles vs The Undertaker, WWE Super Showdown 2020




Volvemos a Arabia Saudita, país en el que actualmente se celebran un montón de eventos deportivos de carácter internacional, y entre ellos, dos shows de WWE anuales. En 2020, se adelanta la llegada de las superestrellas de la empresa a medio oriente, probablemente para evitar el extremo calor sufrido en años anteriores, en los eventos de primavera o verano.

Esto implica que este show tiene lugar en plena campaña del road to WrestleMania. Así, y tal como comentaba en el review de Royal Rumble, WWE enlaza tres shows muy importantes y muy lucrativos, en poco tiempo, lo que le permite utilizar a leyendas de una forma muy provechosa, y armar sus rivalidades a través de los PPVs.

Si en WrestleMania 35 la empresa renunció a usar a gente como Undertaker, Cena o Godlberg, y se centró en cosas bastante interesantes pero más relativas a las estrellas del día a día, como La rivalidad entre Kofi Kingston y Daniel Bryan, o el primer main event femenino de la historia, parece ser que este año no va a pasar lo mismo. La temporada de WrestleMania es la temporada alta de WWE, y las audiencias tienen que subir, aunque sea durante un par de meses. Además, ahora tienen que subir la de los dos programas, Raw y Smackdown, mientras que en épocas pasadas, los esfuerzos se centraban en el show rojo. De esta manera, es casi segura ya la presencia en WrestleMania 36 de Goldberg, Lesnar, Undertaker, Cena y Edge, quienes, además, no se enfrentarán entre sí, sino que lo harán contra las estrellas del roster actual, lo que es bueno tanto para leyendas, que podrán tener combates más dignos, como para estrellas, que reforzarán su imagen gracias a participar en historias de importancia.

Así, en Super Showdown, tenemos la presencia de Undertaker, Goldberg y Lesnar, como plato previo a WrestleMania. Pero, finalmente, los tres se dedican a ganar combates a través de poco más que squashes, lo que ha enfadado mucho a los fans, como siempre, obsesionados con la idea de que los jóvenes deben ganar. Lo cierto es que el bookeo en este sentido ha sido excesivo. Dan ganas de matar a Vince.

En cualquier caso, lo ocurrido en Super Showdown dará pie a interesantes rivalidades de cara a WrestleMania, y a segmentos televisivos muy remarcables, con todas estas figuras involucradas. Yo no me estresaría mucho por la calidad de los eventos de Super Showdown, ni por los cambios titulares. Habrá gente que odie el hecho de que Goldberg sea el nuevo campeón, pero, en estas fechas, lo único que importa es cuadrar una cartelera para WrestleMania, y, con las cosas que han pasado en Arabia, está cuadrada, y es interesante.

La velada comienza con un Guantlet Match por un trofeo especial de estos que WWE se inventa para los eventos de Arabia. Es el Tuwaiq Trophy, y los participantes, seleccionados casi aleatoriamente, son Bobby Lashley, R-Truth, Andrade, que vuelve tras sanción, Erick Rowan, AJ Styles y Rey Mysterio, que sustituye a Rusev.

Es un tipo de producto raro, que no tiene mucho que ver con lo que hace WWE normalmente, nunca interesada en torneos ni trofeos. Pero esto es Arabia, y es un universo paralelo, hasta el punto de que R-Truth juega un papel muy protagónico, al que no está acostumbrado.

Porque los únicos faces presentes son él y Rey Mysterio, que, como ya veremos, ni siquiera llega a luchar. Por tanto, la historia aquí es que Truth gana sus enfrentamientos gracias a la suerte. Se enfrenta a Lashley, y sale triunfante, a pesar de la diferencia de fuerza, después esquivar un Spear, provocando la colisión del Superman Moreno con el poste, para después llevárselo con un Rollup. 

Después de eso, Lashley le pega una buena paliza a R-Truth, para que llegue Andrade. El mexicano, Campeón USA, vuelve tras una sanción de 30 días por incumplir la política de bienestar de WWE. Durante los minutos en los que se enfrenta a Killings, se dedica a atacarle el brazo con bastante maldad. Hace un buen trabajo, pero, cuando pega su típico codazo de espaldas, similar al finisher de Chris Jericho, se lleva él otro golpe en el choque, y cae KO. Truth le cae encima, y la cuenta llega a tres.

Después de eso, llega Rowan, para continuar con la paliza sobre el pobre excampeón 24/7, habitual personaje cómico, que nunca ha sido un gran wrestler, y que no tiene la capacidad de Mysterio de convertir esto en una gran lucha de Underdog, pero que quizás encaja mejor con esos finales cómicos. Truth sigue recibiendo, ya manco por los ataques de Andrade, y es lanzado contra las escaleras metálicas. Eso provoca que la extraña jaula que siempre lleva Rowan se caiga al suelo, lo que enfada gigante. Rowan acaba eliminado, por usar las escaleras metálicas contra su adversario, así que Truth pasa a la siguiente ronda, destrozado.

Ahora llega AJ Styles, que recibe una gran ovación por parte del público. La gente le adora, pero él se encarga, con talento, de demostrar lo malo que es. Sigue atacando el brazo del herido rival, y se burla de sus bailes, imitándolos. Lo derrota sin problemas, y espera, entre risas, a su próximo oponente, que debe ser Rey Mysterio. Pero no aparece, y él sabe por qué.

El resto de los miembros de The OC, Gallows y Anderson, han atacado a Mysterio en backstage, impidiendo su salida. Mientras eso se ve en la pantalla, AJ ríe, maliciosamente. No obstante, la pantalla vuelve a mostrar imágenes, y en esta ocasión, son Gallows y Anderson los que están en el suelo. La gente se vuelve loca cuando ve las botas del Undertaker pasar junto a ellos.

Taker llega al ring, con su habitual y mítica performance. Ni siquiera se quita el sombrero. AJ le insulta, y le toca con el dedito en el pecho, a lo que Taker responde con un ChokeSlam, que le da la victoria, y el trofeo. La salida de Taker del lugar es asimismo legendaria.

Este es un producto raro. El papel de Truth es inesperado, pero no está mal. El de Taker es especialmente raro. Ni siquiera se quita la ropa, ni siquiera aplica un Tombstone; directamente, gana con ChokeSlam. Además, al hacerlo con el sombrero, la ejecución no es tan buena como debería. No sé si esto se ha hecho así por pereza, por inseguridades del Enterrador en esta etapa de su preparación de cara a WrestleMania, o porque se quería reforzar el valor del ChokeSlam, ya que fue la técnica con la que se derrotó al poderoso Goldberg. El caso es que esto se podría haber hecho un poco mejor, para dar más valor a AJ en su rivalidad con Taker, pero está bien.

Con respecto a esto, hay que decir que fue el propio Undertaker el que eligió a Styles como su próximo rival. Parece ser que el veterano está obsesionado con tener luchas de gran nivel, y por eso, él mismo se habría mostrado contrario a luchar con otro señor mayor como Sting en WrestleMania. Es interesante, volver a verle en un contexto que pueda llevarlo a tener combates buenos de verdad. Esperemos que así sea.

Puntuación: ***

martes, 4 de febrero de 2020

AJ Styles vs Jeff Jarrett, NWA-TNA PPV #33




En el anterior artículo dedicado a los 70 años de existencia de la NWA, señalamos que, durante los años 90, tanto WCW como ECW utilizaron a la NWA mientras les fue útil, para acabar rompiendo relaciones con la organización, de una forma, casi, humillante. Sin embargo, al comenzar la siguiente década, y el siguiente siglo, ambas empresas habían quebrado, mientras que la NWA seguía ahí.

WWE compró WCW y ECW, pero no tenía sitio para todos los trabajadores de ambas empresas. Y tampoco todos querían trabajar en la WWE. Así, surgieron varias alternativas, llevadas a cabo por aquellos que querían cubrir el hueco dejado por las promotras difuntas.

Así, nació la WWA (World Wrestling All-Stars), empresa que realizó varios tours por Australia, Reino Unido y Europa, y tres PPVs. Sirvió de puente entre WCW y TNA, pues mezclo algunas de las grandes estrellas que quedaron libres tras el fin de la primera, y algunos de los jóvenes perfiles que destacarían en la segunda. Así, en sus eventos estuvieron hombres como Lex Luger, Jeff Jarrett, Sting, Psicosis, Juventud Guerrera, Los Steiners, Sabu, AJ Styles, Christopher Daniels o Low Ki. 

TNA nació antes de que esta empresa cerrara. Durante un tiempo, compartieron talento. Jeff Jarrett, uno de los fundadores, era miembro del roster de la WWA. Él llegó a un acuerdo con NWA, y, a partir de junio de 2002, comenzaron a emitirse PPVs semanales bajo las siglas NWA-TNA.

Entonces, la empresa no tenía un acuerdo televisivo. Sin embargo, realizar el programa semanal, que funcionaba como tal, con sus promos y sus segmentos, bajo el modelo PPV, permitía llevar a cabo los shows, financiados, directamente, por los seguidores que lo compraban. Era una especie de proto-Twitch, o proto-patreon, aunque la pasta había que ponerla por adelantado. 


En 2002, Dan Severn volvió a proclamarse Campeón Mundial, pero se negó a aparecer en TNA. Por tanto, el título le fue arrebatado. En el primer PPV de la historia de NWA-TNA, otro peleador de MMA, Ken Shamrock, se convirtió en NWA World Heavyweight Champion, título que le fue arrebatado por Ron Killings, hoy conocido como R-Truth en WWE, y que es, por tanto, el primer campeón negro de la historia de la NWA. Para finales de 2002, Jeff Jarrett obtuvo el título, el primero de muchos, lo que le convierte en el principal campeón de esta época.

En 2003, tanto ese título como los Campeonatos en parejas de la NWA se unificaron con los de WWA. Jarrett venció al Campeón Mundial de la WWA, Sting, que llegaría a ser una de las grandes estrellas de TNA. Los títulos de la NWA se defendieron varias veces en la WWA, antes de la desaparición de esta empresa.

Parece normal que Severn se negara a defender su título en TNA. La tónica del campeonato varió mucho, aunque también es posible que no quisiera perder frente a Shamrock. En TNA había dos rumbos creativos que chocaban un poco: por un lado, el de Jerry Jarrett, padre de Jeff, que quería llevar la empresa de una forma más clásica, pero con un nivel de acción arriba del ring mucho más moderno; y por otro, el de Vince Russo, que llegó a la empresa por mano de Jeff, y que quería poner especial incidencia en las promos, los segmentos y los storylines. Así, había muchos cambios titulares, propios de la época, lo que chocaba directamente con el estilo de la NWA.

Los Jarrett no tenían suficiente dinero como para competir con WWE y retener a sus luchadores, así que vendieron sus acciones a Panda Energy. Esta empresa, hizo evolucionar a TNA, la llevó a televisión, y acabó creando sus propios títulos, olvidándose de la NWA, que, una vez más, había sido utilizada mientras había resultado de utilidad, para ser despreciada posteriormente. La separación se produjo en el año 2007.

A partir de ahí, comienzan los 10 años previos a la llegada de Billy Corgan a la NWA. Estos 10 años pueden considerarse los más anodinos para la marca, pues se hundió, en territorios muy poco importantes. En 2007, se proclamó campeón por primera vez Adam Pearce, al que podemos considerar el principal campeón de estos últimos años, aunque ya hablaremos de él en el artículo dedicado a la década de 2010.

Adam Pearce se proclamó campeón tras ganar un torneo, en el que, en realidad, fue eliminado en semifinales, nada más y nada menos que por Bryan Danielson. Sin embargo, el American Dragon no pudo luchar en la final, por un desprendimiento de retina, así que fue Pearce el participante, y el ganador final. Eso indica que, probablemente, Bryan Danielson era el elegido para ser el Campeón de la NWA. Habría sido genial, porque Danielson es el hombre perfecto para recorrer el mundo, defendiendo la correa, de nuevo, con un estilo shoot.

Hay que destacar también el año y medio en el que la correa estuvo en México. Blue Demon Jr fundó la NWA México, y se hizo con el campeonato. Por desgracia, la aventura empresarial no dio buenos resultados, y la empresa acabó cerrando.

Como digo, dentro de esta primera década del Siglo XXI, en lo relativo a la NWA, tenemos que destacar esos años en los que los títulos de La Alianza fueron manejados por TNA. Jarrett fue el máximo campeón, con 6 reinados, y un total de 1005 días portando el campeonato, lo que le coloca en el octavo lugar dentro del ranking de campeones en la historia de la NWA. Vamos a ver una lucha suya por este título.

Jarrett tuvo en AJ Styles a un gran rival por el campeonato. El aún joven AJ se enfrentó muchas veces a él, y acabó siendo también 3 veces Campeón Mundial de la NWA. Una lucha entre ambos, por tanto, me pareció una buena elección para este especial. En concreto, he elegido una que tuvieron en el PPV semanal número 33 de la NWA-TNA, en febrero de 2003.

Elegí esta lucha, porque Meltzer le puso una muy buena nota, aunque ya deberíamos saber, a estas alturas, que eso no es indicativo de nada. Además, el WON ratea muy pocos combates, de cuantos se dan en realidad. En cualquier caso, este no es un mal producto, y sirve para ilustrar esta nueva fase que estaba viviendo la NWA.

La lucha está llena de acción, con buenos ataques por parte de ambos, sin mucho sentido, por lo general. Se nota la mano de Vince Russo, porque el combate es muy propio de la Era Attitude de la WWE: hay muchísimas interferencias, y referees golpeados. Eso sí, el público tiene un nivel de agitación muy alto.

En principio, AJ es el rudo, y recibe la ayuda de varias leyendas y tag teams. Por suerte para Jarrett, llegan en su ayuda Dusty Rhodes y Vader, nada más y nada menos, que despejan la zona para él. La batalla continúa con finishers por parte de ambos, que no resultan definitivos, y con accidentes en los que los referees salen mal parados. AJ vuelve a recibir ayuda, aprovechando esos momentos, pero, finalmente, la rechaza. Sin embargo, se despista, y acaba siendo derrotado por Jeff. que retiene el cinturón.

La lucha no es mala, es entretenida, pero es un combate lleno de locuras made in Vince Russo, que no dejan mucho hueco al wrestling de calidad.

Puntuación: ***1/4

domingo, 5 de enero de 2020

Kurt Angle vs AJ Styles, TNA Impact 04/01/2010




Comienza 2020, así que comienza una década nueva. Es tiempo, como hace todo el mundo, de reflexionar sobre lo mejor de la anterior, de los "años 10".

En realidad, hay polémica sobre esto. Puesto que no hay año cero, las décadas, en realidad, empiezan en el año en el que las unidades marcan 1. Esto es, no habría cambio de década hasta 2021. No obstante, se presenta de una forma muy natural en el subconsciente de cualquiera, que el año 20 forma parte de la década de los 20. Por evitar errores en una dirección u otra, o porque la discusión me parece una tontería, voy a comentar algo en el especial, tanto del año 2010, como del 2020.

Es interesante comentar algo del año 2010, porque la década acaba igual que empezó: con una amenaza a la audiencia de WWE. Además, en el momento de escribir esto, el 4 de enero de 2020, se cumplen 10 años desde aquella tentativa de TNA de revivir las Monday Night Wars, así que es el momento justo de comenzar el especial que, en cualquier caso, y como debe englobar también el año que comienza, irá avanzando muy poco a poco.

Durante la primera década de este siglo, y tras la desaparición de WCW, nació TNA, fundada por la familía Jarrett, en colaboración con algunos trabajadores y wrestlers de WCW, que no pudieron o no quisieron entrar en WWE, así como luchadores de origen independiente. Con esta mezcla, el dinero de Panda Energy y la retransmisión a través de una cadena bastante importante como Spike TV, el programa TNA Impact se presentó como una alternativa a WWE.

Y los fans de Internet se pusieron de su lado, por supuesto, afirmando sin rubor que no sólo era muy superior, sino que acabaría por desbancar a la empresa de Vince McMahon, como hacen ahora con AEW. Tras mucho tiempo emitiéndose en diferido, en jornadas en las que no coincidía con Raw o Smackdown, el 4 de enero de 2010, TNA puso toda la carne en el asador, comenzando su emisión en directo los lunes por la noche, a la misma hora que WWE Monday Night RAW. 

Para ello, gastó un montón de dinero, para traer a muchas leyendas que causaran interés. Llegaron a la empresa Hulk Hogan, Ric Flair, Eric Bischoff o los Nasty Boys, entre otros. Ese lunes, WWE se tuvo que esforzar un poco más, presentando, por su parte, el regreso de Bret Hart a la compañía, que hizo las paces con Shawn Michaels y fue traicionado por Vince McMahon, y ofreció un buen combate por el título en parejas, con los DX, Jerishow y la pareja formada por Mark Henry y MVP.

Ese día, no le fue mal a TNA. Consiguió un rating de 1.5, lo que debe suponer más de dos millones de espectadores, aunque RAW se mantuvo en 3.6. Pero este programa fue un adelanto, porque el paso a los lunes en directo no se ejecutó hasta marzo, en plena temporada de WrestleMania. En este contexto, los ratings se alejaron mucho no sólo de esas cifras, sino también de las que hacía Impact los jueves en diferido. La experiencia sólo duró hasta mayo.

Así acabó el último intento de destronar a WWE, cara a cara. Y también acabó la etapa de esplendor de TNA que, durante la década, no hizo sino bajar en su escalafón. Gastó demasiado dinero en estas leyendas, que no generaron el interés deseado, a pesar de que las historias que se contaban en los programas de Impact seguían siendo mucho más ambiciosas que las de WWE. Durante los siguientes 10 años, TNA fue perdiendo estrellas, y dinero. Hizo lo que todos los fans le pedían, que es dar oportunidades a luchadores más jóvenes, y eso, como siempre, tampoco sirvió para que los ratings subieran. Nunca lo ha hecho. 

Bajo el mando de Dixie Carter, TNA abandonó Spike TV, supuestamente por decisión propia, lo que le hizo desaparecer del main stream, pasando a cadenas con mucha menor incidencia. Después de eso, todo fueron problemas, y la desaparición estuvo próxima. Incluso hubo una época en la que se fusionó con Global Force Wrestling, la nueva empresa de Jeff Jarrett. Finalmente, fue comprada por Anthem Media, renombrada definitivamente como Impact Wrestling, y movida a la cadena de televisión de este grupo, AXS, sustituyendo los programas de New Japan Pro Wrestling. 

Ahora, hay tranquilidad en Impact. Está en manos de gente con dinero, y con una cadena de televisión propia, así que no hay peligro de quedarse fuera de la programación. Se están creando estrellas, aunque muchas de ellas acaban en las grandes potencias (WWE y AEW), pero se está trabajando bien para que eso no sea un problema. Y se está dando hueco a leyendas, lo que es muy interesante, porque forma parte de la naturaleza de TNA. Así, están luchando regularmente hombres como RVD, Ken Shamrock o Rhino. Hay varias cosas de los últimos meses de Impact wrestling que me gustaría comentar, porque creo que, después de mucho tiempo, ha encontrado su rumbo, y está ofreciendo cosas muy interesantes.

Volviendo al 4 de enero, ese programa, el único que he visto jamás en directo de TNA, aunque contó con muchas apariciones y muchas promos, así como con una cantidad de cortes publicitarios insoportable, tuvo como main event aquello que tanto le gustaba a los fans de de la empresa: una lucha entre Kurt Angle y AJ Styles, con el TNA World Heavyweight Championship en juego.

Es interesante también comentar el estilo de este combate, porque tiene mucha incidencia en la década. Es una locura de lucha, un combate lleno de acción, de finishers y de nearfalls. Nunca para, y hay tantos ataques, que ninguno significa nada, nada importa, solo pegar y pegar. El público, eso sí, se encuentra en un estado de excitación realmente sorprendente. 

Una de las cosas que hizo TNA es implantar ese estilo de lucha lleno de nearfalls, y hacer creer a los fans que eso es la buena lucha. En este mismo año 2010, Davey Richards daba una lucha de este estilo, frente a Tyler Black, que fue confundida con un combate de 5 estrellas. Hablaremos en este especial sobre el bueno de Richards, epítome de este paradigma de combate, que tiene mucho que ver, asimismo, con la conocida intensidad de Kurt Angle.

Como digo, la lucha no es muy resumible. Ric Flair aparece a mitad de la misma, para observar. Iniciaría una interesante historia con AJ. Este se lleva la victoria y retiene el título, tras mil Olimpic Slams, Suplexs, Ankle Locks, Styles Clashs o Phenomenal Forearms. La lucha es divertida, intensa, y con un gran público, en cualquier caso.

Puntuación: ***1/4