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miércoles, 15 de enero de 2020

Tessa Blanchard vs Sami Callihan, Impact Wrestling Hard to Kill 2020



Las predicciones se han cumplido. Tras un par de días hablando sobre Tessa Blanchard, pudimos ver su victoria en Hard To Kill 2020, para proclamarse Campeona Mundial de Peso Completo de Impact Wrestling. Es un momento histórico, en el que una mujer ha ganado el campeonato principal de una empresa, y merece ser comentado como tal.

Un momento, por desgracia, empañado por la polémica y las recriminaciones a través de Twitter. Hay que explicar esto también.

Tras el combate en Slammiversary 2019 entre Blanchard y Callihan, Impact Wrestling se dio cuenta de que tenía un filón de oro. La lucha salió muy bien, y llamó mucho la atención. De hecho, en su top de combates anual, la propia empresa la ha considerado el mejor combate del año 2019. Por eso, de cara al primer PPV de 2020, reanudó la rivalidad, tras la victoria de Sami ante Nick Cage, al que le arrebató el campeonato. Parece ser que Cage se irá a AEW.

Tessa quiso liderar un movimiento femenino, así que pidió el apoyo de todas de cara a Hard to Kill. Como respuesta, algunas compañeras respondieron que no lo merecía, e hicieron referencia a unos supuestos comentarios racistas hacia una compañera, en Japón.

Y es que, históricamente, los grandes poderes fácticos han utilizado el truco de destruir la figura pública de una persona, a través de la publicación de información sobre la misma, cuando se convierte en alguien incómodo. De hecho, es bastante irrelevante que esta información sea cierta o no. Y, hoy en día, las redes sociales han conseguido que cualquiera pueda publicar información, así que cualquiera puede intentar destruir a cualquiera. Últimamente, se han publicado varios supuestos casos de acoso sexual, que han afectado gravemente a las carreras de hombres que han hecho cosas realmente increíbles en sus campos.

Cuando esto ocurre, por supuesto, todo el mundo, en redes, se pone de parte del acusador. Nadie se para a pensar si esto puede ser cierto o no, o qué intereses puede haber detrás de esas publicaciones. Como gregarios, los humanos necesitan adherirse de forma inequívoca a la moral subyacente, ser más papistas que el papa, y subrayar la validez de su pertenencia al grupo. Así, acusarán de bruja a una vecina, o avisarán de que otro vecino tiene a un judío escondido. El caso es recalcar su calidad humana.

Pero resulta que, a diferencia de los vagos que están todo el día metidos en Internet y escribiendo tonterías, la mayoría de las personas, y sobre todo, las que consiguen algo en la vida, tienen que sufrir mucho para llegar hasta ahí. Tienen que viajar, trabajar, sufrir, tienen que aguantar mucha mierda, enfermas, lesionadas, cansadas o deprimidas, y chocar con gente que puede ser más o menos buena. En ese contexto, uno puede tener días mejores, o peores, cometer errores, dejarse llevar por la ira o por la presión. No es muy grave, porque el tiempo lo cura todo, y se puede mejorar, si es que, realmente, se ha hecho algo malo.

Por desgracia, las redes sociales están ahí para acusar. Sin pruebas, sin contexto, y sin apreciar el derecho de una persona a tener un mal día. Y están ahí para esas personas resentidas que puedan observar la oportunidad de hacer daño a alguien que no les cae bien, o a alguien con quién han tenido un problema. Es mucho más fácil hacerlo en Twitter que en persona. Y si encima, se pertenece a alguna clase históricamente desfavorecida, ese problema se convierte en un ataque contra los derechos humanos.

Así, una mujer negra acusó a Tessa de haber hecho comentarios racistas sobre ella. Y fue apoyada por una compañera, que vino a defender esa teoría en base a que la propia chica negra se lo había comentado previamente. Consiguió su objetivo, porque creó polémica, y Tessa perdió alguna función por esto. Pero no consiguió que el resultado cambiara: Tessa Blanchard es Campeona Mundial de TNA.

En un combate frente a Sami Callihan que, como me temía, resulta inferior al que tuvieron en Slammiversary. Y no por el desempeño técnico, que es bueno, sino porque esa gran historia que contaron ahí, se gastó, y en este caso, tenemos un combate de estilo David vs Goliat más clásico.

Callihan es un gordo, violento y guarro. Verle pegarle a una mujer, resulta muy incómodo. Asimismo, no para de escupir. Escupe al cielo, para recoger su propio gargajo con la boca, o al menos, para intentarlo. Supongo que esto es un homenaje al recientemente fallecido Mr Niebla.

La lucha empieza de manera genial. Callihan agarra a Tessa, le pega un piledriver, y está a punto de ganar. Hubiera sido una humillación, y un golpe muy duro a la historia que se estaba contando, y, sin embargo, hubiera resultado plausible, teniendo en cuenta la comentada polémica que había existido durante las horas previas. Todo un troleo, muy emocionante, aunque el público, como en toda la lucha, no reacciona de la manera esperada. Es el cáncer de la lucha indy, que ha llegado a TNA: la gente viene a entretenerse y, por eso, en realidad, el resultado no le importa mucho. Qué diferencia con respecto al ambiente loco que tenía la vieja TNA.

Poco después, es Tessa la que aplica un Magnus, que también está a punto de darle la victoria. Callihan reacciona a esto, atacándole las piernas con gran violencia. No sabe mucho de técnica, pero golpea sus rodillas contra las vallas. Tessa lo vende bien, aunque va sacando Code Breakers por todas partes. Eso sí, cada vez parece dolerle más al hacerlo, y, tras fallar uno, vuelve a sufrir, al recibir un STF.

Tessa consigue sobrevivir a todo, incluidos los Piledrivers de Callihan, sus desprecios, y su saliva. Llega a escupirle en cierta parte que diferencia a ambos sexos.  para acabar llevándose la victoria, sacando Canadian Destroyers de la nada, para acabar con un DDT. El público se alegra, aunque, de nuevo, sin la fuerza que requiere la ocasión. Buena lucha, en cualquier caso, y momento histórico.

Puntuación: ***1/2

lunes, 13 de enero de 2020

Sami Callihan vs Tessa Blanchard, Impact Wrestling Slammiversary XVII



En el momento de escribir esto, quedan unas horas para que Tessa Blanchard se enfrente a Sami Callihan por el World Championship de Impact Wrestling. Si gana, desde luego, hará historia, como la primera mujer que ganó un gran Campeonato Mundial en la historia del wrestling, por encima de los Campeonatos Intercontinentaltes ganados por Chyna en WWE, o el Campeonato de Lucha Underground que ganó Sexy Star, y que sólo mantuvo un día. 

La rivalidad entre Blanchard y Callihan es ya antigua. Se enfrentaron en Slammiversary 2019, en una lucha que me parece muy interesante, y, por eso, quiero comentarla antes de ver el combate titular.

Sami era el líder de oVe, stable llamado Ohio Versus Everything, con el que, junto a sus paisanos The Crist Brothers, intentó imponerse en la división de parejas, y abusar de todo el mundo con su estilo extremo.

Tessa Blanchard se enfrentó a ellos, para intentar evitar algunos de sus abusos, ante el desprecio de Callihan, que la llamaba "princesa", no sólo por ser mujer, sino también por ser hija de una leyenda. En general, muchas veces se ha puesto en duda el valor de Tessa por esa sangre azul. Pero ella se reveló contra esos insultos, y consiguió derrotar a uno de los aliados de Callihan. Así, en Slammiversary, llega para demostrar que puede enfrentarse a un hombre como Callihan, de tú a tú.

De eso va el combate. Es interesante, porque es una historia que no se ha trabajado mucho en la industria. Hemos visto muchos combates de David vs Goliat, y hemos conocido a muchos underdogs, pero no ha habido ocasiones en las que se cuente la historia de que una mujer es capaz de enfrentarse a un hombre. Me gusta mucho cómo se cuenta eso en esta ocasión.

Ambos luchadores llegan con un bate de béisbol, dado que los dos han recurrido a él durante la rivalidad. Tessa no se ha cortado un pelo a la hora de enfrentarse a un stable de hombres. Pero por mucho valor que tenga, la diferencia de fuerza es grande. Las palizas que le mete Sami en ringside son importantes. La tira varias veces contra las vallas, o contra el suelo, mediante Power Bombs. Blanchard sufre en su espalda.

Este tipo de combate, sin el menor rubor a la hora de golpear a una mujer, es interesante. Porque va a ser muy complicado ver algo así en WWE o AEW; demasiado polémico. Yo mismo, cuando empecé a ver lucha libre mexicana, hace muchos años, odiaba AAA, no sólo por sus absurdas historias, sino  también por los combates intergénero: ver a hombres golpeando a mujeres es muy desagradable.

Pero no deja de ser una ficción. Llevo toda la vida jugando a videojuegos como Tekken o Street Fighter, en los que personajes femeninos luchan en igualdad de condiciones con personajes masculinos, y nunca me ha parecido muy raro, porque he entendido ese contexto fantástico. Asimismo, me fastidiaría que una película tuviera limitaciones a la hora de contar una historia, por motivos morales. ¿Cómo puedes hacer una crítica a la violencia de género, si no puedes mostrar violencia de género, por miedo a que te digan que mostrar violencia de género significa que apoyas la violencia de género? Eso mismo hay que entender en el wrestling, que se está contando una historia, y que no se puede limitar el arte, o la narrativa, o el entretenimiento, por motivos morales. Eso es censura, para criar borregos biempensantes.

Sami Callihan no tiene ningún tipo de límite moral, y eso permite contar esta historia. No se podría contar si los tuviera, y entonces, no se podría expresar este mensaje feminista. Le parte la espalda a su rival con montones de golpes. Se la lleva a la rampa, para terminar su trabajo con una gran Power Bomb, pero se acaba tragando un Cutter. Los dos contendientes regresan al ring, al límite de la cuenta de 10.

Callihan reta a Blanchard, para que le golpee. Para que pegue más fuerte. Le llama Perra, y acaba llevándose un montón de palos por ello, incluyendo un Samoan Drop muy meritorio, por la diferencia de peso. Tessa no va a regalar el combate, ni a reconocer la superioridad masculina.

A pesar del estado de su espalda y su cuello, Tessa soporta una Power Bomb y un STF. Vende bien su dolor, y el sacrificio que está haciendo, y contraataca con sus Code Breakers. Pega muy fuerte a Callihan, pero, cuando el referee queda fuera de combate, entran en juego los bates. Sami le pega con él, pero el nuevo referee no llega a tiempo para hacer la cuenta, por lo que se lleva también un buen golpe. 

Callihan dice "Sólo ríndete, princesa", pero la princesita le pega un Low Blow, que es el ataque más feminista que puede haber, le da con el bate, y le aplica otro Code Breaker desde la esquina, el Magnum. Callihan está a punto de rendirse tras un Crossface de la mujer, que dura un buen rato, pero consigue rehacerse, y aplicar un destructivo Piledriver. Blanchard, con una gran voluntad, se resiste a perder, y se levanta, con el cuello destrozado, para seguir amenazando a su rival, con un gesto con el que asegura su victoria. A pesar de su asombro, Callihan la agarra y le aplica otro Piledriver. Ahora sí, la cuenta llega a tres.

Cuando parece que, tras la lucha, Sami va a volver a atacar a su oponente, este reconoce su valía. Muy buen final para un combate que está bien ejecutado a nivel atlético pero en el que, sobre todo, se cuenta una gran historia.

Puntuación: ****1/4