Mostrando entradas con la etiqueta dominion 2019. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dominion 2019. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de julio de 2019

Will Ospreay vs Dragon Lee, NJPW Dominion 2019




Tras ganar el Best of Super Juniors 2019, Will Ospreay llegaba a Dominion para cobrar su oportunidad por el IWGP Junior Heavyweight Championship. Su rival era el mexicano Dragon Lee.

Ospreay acababa de firmar un contrato con New Japan, para asegurar su pertenencia definitiva a la empresa. Por su parte, Dragon Lee es luchador del Consejo Mundial de Lucha Libre, y ya ha pasado demasiado tiempo este año en Japón. Era muy probable, por tanto, que New Japan se decantara por Will como campeón, aunque está a caballo entre la división Junior y la división Heavyweight.

Me interesaba ver esta lucha, porque los dos contendientes son hombres muy aéreos, pero el enfrentamiento supone un reto entre la lucha aérea mexicana clásica, y la lucha aérea indy, que tanto ha bebido de las leyendas enmascaradas, y que ha especializado mucho el estilo, para ser físicamente más espectacular, y técnicamente más preciso.

Pero es que Dragon Lee es un fuera de serie en este sentido. Es un hombre que sólo lleva 5 años luchando, lo que en términos de lucha mexicana equivale a casi nada. Y, sin embargo, es uno de los mejores luchadores aéreos del país, y, además, ha ganado varias máscaras y cabelleras importantes, ha estelarizado Homenaje a Dos Leyendas y Aniversario del CMLL, ha ganado muchos títulos, incluyendo el IWGP Junior Heavyweight Championship, ha participado en Best of Super Juniors, ha luchado en la Arena México, el Madison Square Garden y el Tokyo Dome... vaya ritmo. Cuando llega a esta lucha, Dragon Lee es pentacampeón, pues tiene el campeonato de NJPW, dos de CMLL, y dos de otros territorios independientes.

Cuando veo una lucha aérea de Ospreay, temo que vuelva a ser un spotfest sin cabeza. Pero Dragon Lee es muy listo, consigue administrar la parte aérea del match, dejándola en lo imprescindible, y convirtiendo la lucha en un encuentro entre dos hombres muy espectaculares, que intentan, de verdad, usar esa espectacularidad para dejar KO al rival.

Porque esto es un combate, y gana el que deja KO al rival. Lo importante no es hacer las cosas más espectaculares, sino dejar fuera de combate al oponente. Por eso, hay muchos rodillazos frontales por parte de Dragon, y muchas patadas por parte de Will. 

Cuando Ospreay intenta hacer cosas excesivamente espectaculares para nada, Lee le corta el rollo. Al principio del combate, cuando se pone en posición Power Ranger tras varios reversals, Dragon Lee le pega un rodillazo en la cabeza. Posteriormente, corta su Sasuke Especial, para aplicar un Tope Suicida que se lo lleva por delante, a él, y a la gente que está en la mesa de comentaristas. Es menos espectacular, pero el golpe es más fuerte.

Hay golpes stiff: codazos y Suplexs. Ambos buscan finishers, sin éxito. Ospreay cae en pié, de espaldas a su rival, en ringside, tras unas geniales tijeras por encima de la tercera del enmascarado, y esta vez es él el que pone las cosas en su sitio, con una power bomb en el borde del ring. Buena secuencia.

Lee se acerca a la victoria, con un Coup de Grace en la parte exterior del esquinero, seguido de un rodillazo perpendicular espectacular. Continúa su ofensiva, con muchos rodillazos, pero sin conseguir aplicar su poderosa Desnucadora. Ospreay se le viene encima con todo su arsenal, incluyendo Os Cutter y Storm Breaker, para convertirse en IWGP Junior Heavyweight Champion.

Tras el combate, ambos se muestran respeto, y Dragon Lee insiste en ponerle el cinturón al inglés. Buena lucha de estilo aéreo en la que, a pesar de lo espectacular de algunos momentos, se respira la tensión y la fuerza de los movimientos, y el dolor que causan. Porque son ataques, no movimientos.

Puntuación: ****

martes, 25 de junio de 2019

Chris Jericho vs Kazuchika Okada, NJPW Dominion 2019



Tras comentar la lucha entre Tetsuya Naito y Kota Ibushi en Dominion 2019, vamos a hablar de otro de los encuentros importantes que se dieron en este gran show de New Japan Pro Wrestling. Chris Jericho vuelve, para retar a Kazuchika Okada por el IWGP World Heavyweight Championship.

Jericho tiene contrato con AEW, lo que implica que luchará de forma exclusiva en Estados Unidos para esa empresa. Aún así, continuará con sus apariciones esporádicas en New Japan.

Se ha hablado de que podría haber una colaboración entre ambas compañías. Esto no va a ser así, porque New Japan tiene contrato en exclusiva con Ring of Honor, y, como empresa japonesa, es leal y agradecida. Seguirá fiel a Ring of Honor en USA, a CMLL en México, y a RPW en Reino Unido. Por eso mismo, aunque AEW va a permitir a Jericho y a Jon Moxley luchar en la empresa fundada por Antonio Inoki en Japón, les ha denegado el permiso para participar en los eventos que lleve a cabo en suelo americano, lo que choca con el plan previsto para el inicio del G1 Climax, cuya primera jornada ocurrirá en USA, con Moxley programado.

El caso es que Jericho seguirá colaborando con New Japan, porque, en el ending de su lucha frente a Okada, tiene un careo con Hiroshi Tanahashi, que se presume su próximo rival. Pero creo que no es un buen uso el que se está dando al canadiense.

Porque Chris es un storyteller, no está en condiciones físicas para hacer lo que se le está pidiendo. En su lucha frente a Kenny Omega, hizo un gran trabajo, y creo que podría sacar un partido también bueno de enfrentarse a gente como Zack Sabre Jr, Will Ospreay o Minoru Suzuki, porque son luchadores que tienen una identidad muy marcada, a partir de la cual, Jericho podría sacar algo interesante. Pero se le está usando para enfrentarse a las grandes estrellas de la empresa, luchadores que practican un Strong Style de 30 minutos, luchas muy exigentes y muy serias, que dependen mucho del ritmo y la velocidad mental y física, y ese no es el campo del Jericho viejo.

Eso es lo que ocurre en su lucha frente a Okada. No es mal combate, pero resulta bastante mediocre, en general. Okada viene a hacer su lucha de cada gran evento, y Jericho intenta ponerse a la altura.

Como suele hacer en todas sus últimas luchas, Jericho comienza brawler, violento, despreciativo. Insulta a todo el mundo, golpea a inocentes, y roba la cámara de televisión, para hacer peinetas a todos. 

Okada, como en tantas otras luchas, vuela con Crossbody por encima de las vallas metálicas, pero recibe un Code Breaker por parte del canadiense. No le sale muy bien, y tan sólo se aprecia la intención en las repeticiones, pero causa su efecto. 

Cuando los luchadores suben al ring, como ha pasado en casi todas las luchas de Chris en Japón, la cosa pierde interés. Hay varios reversals de Tombstone, pero Okada consigue aplicarlo, de la misma manera que Chris usa Walls of Jericho, Code Breaker o Lionsault. Está todo muy igualado y, finalmente, Okada gana con una Rana.

Es raro que una lucha titular en NJPW acabe de esta manera y, por eso mismo, el final queda un poco frío. Pero tiene sentido, si Jericho quiere quedar en una posición creíble de cara a próximas rivalidades. Tras la lucha, le pega una paliza al campeón, con sillas y otros objetos. Cuando va a pegarle una Power Bomb contra una mesa, Hiroshi Tanahashi, que estaba en mesa de comentaristas, se entromete, salvando a Kazuchika.

Jericho se va, insultando a Tanahashi, y a todo el mundo. Coge el micro, y recuerda que él es el mejor en todo el mundo, también en esa mierda de país que es Japón. Las faltas de respecto son excesivas para el público local, que lanza sus boletos, señalando que quiere que le devuelva el dinero, ante lo peor que se le puede hacer a un japonés, que es faltarle al respecto. Es una mentalidad muy diferente a la nuestra. Jericho les responde, limpiándose el sudor con las entradas, y metiéndoselas en el bañador. Si quería causar impacto, lo ha logrado. En algunas empresas, le castigarían por ello, mientras que en AEW no va a tener oportunidad de hacer tal cosa, porque la afición de lucha indy americana no tiene reacciones naturales como estas.

Puntuación: ***1/4

Tetsuya Naito vs Kota Ibushi, NJPW Dominion 2019




Llega Dominion 2019, el segundo evento más importante en el año para New Japan Pro Wrestling. Hay una muy buena cartelera, y varias cosas que deben ser comentadas, así que vamos a empezar a hacerlo, antes de que se nos eche encima el G1 Climax, que este año se presenta muy interesante. Empezamos por el combate entre Tetsuya Naito y Kota Ibushi, por el Título Intercontinental.

Estos dos hombres han luchado muchas veces en el último año y pico. El resultado fue bueno, así que New Japan insistió en la rivalidad, presentándola en el Madison Square Garden, como una muestra para el público americano de lo que es el Puroresu de la empresa. Entonces, Ibushi consiguió quitarle el campeonato a Naito. Ahora, en Dominion, se ven las caras por última vez, para responder a una pregunta: "¿Quién es el mejor?"

La lucha comienza de una manera más o menos corriente. Naito se muestra muy rudo, escupiendo al campeón, e incluso al referee, Red Shoes, y provoca la ira del público. Además, muestra un interés especial por dañar el cuello de Kota.

La lucha se convertirá en una batalla por romperse el cuello... casi legítimamente. Los dos wrestlers luchan en el borde del ring, intentando aplicar un Suplex que resulte fatal. Es Naito el que lo consigue, y le sale demasiado bien. Cuando normalmente decimos que se realiza un Suplex en el borde del ring, nos referimos a que se lleva a cabo en el espacio que hay entre las cuerdas y el propio borde, que puede resultar más doloroso que uno que se realiza en el centro del cuadrilátero, más amortiguado. Pero, esta vez, el Suplex se aplica justo en el borde, literalmente, de manera que a Kota se le dobla la cabeza de una manera muy peligrosa. Consigue subir antes de que llegue la cuenta a 20, sorprendentemente.

Es un ataque violentísimo, que puede matar a un hombre. Y, por eso, queda muy bien. Encima, nada más volver, el campeón recibe una Franksteiner por parte de su rival, que no tiene la más mínima consideración con respecto a su salud. Este se suma a la intención de romper el cuello de su oponente, así que, cuando Naito busca aplicar el Destino, Kota lo sujeta y lo convierte en un Tombstone asimismo muy peligroso, saltando mucho, y golpeando la cabeza del ingobernable contra el suelo, muy pegado a sus rodillas.

Esto recuerda un poco a la lucha entre Undertaker y Goldberg. De hecho, también a Naito le sale mal un movimiento, que acaba siendo un Brainbuster un poco peligroso, como le pasó a Goldberg con el Jackhammer. Pero, mientras que en el caso de los americanos, la sensación de error es constante, porque hemos visto esos ataques ejecutados mil veces bajo las restricciones de WWE, que prohíbe ataques al cuello que maten gente, en Japón, la sensación es otra: estos tíos están locos, desprecian la salud propia y la del compañero, y se la juegan, por dar un último gran combate. También es posible que, tras el obvio error de Naito, Ibushi aplique el Tombstone de esa manera a propósito, por venganza.

El caso es que los dos siguen acumulando mucho dolor en el cuello. Ibushi consigue aplicar buenas Power Bombs y Suplex, pero, en este ámbito, Tetsuya es superior. Saca DDTs y Destinos de todos lados. Y le suma ese raro Brainbuster. Con un último Destino, se lleva el combate, y recupera el Intercontinental Championship. 

Creo que la lucha es muy buena. No hay mucho espacio para la tontería, pues los dos vienen a romperse el cuello. Hay ataques que a ambos contendientes se les van de las manos, pero que, en este ámbito, mejoran el combate, porque su brutalidad contribuye a la verosimilitud del encuentro.

Puntuación: ****1/4