Hace unos días, quedé en estado de shock al conocer el fallecimiento de PAC, un luchador de 40 años que estaba en la flor de la vida, y de su carrera; y que había mantenido una lucha importante en AEW sólo unas horas antes. Fue algo muy inesperado.
Otrora, este blog pareció, casi, una necrológica. Es normal hablar de luchadores de edad avanzada que pasan a mejor vida, mas resulta chocante observar lo común de tener que lamentar fallecimientos de hombres jóvenes. Eso no ocurre en ninguna otra especialidad en semejante medida. De hecho, no me atrevo ni a revisar las muertes que ha habido en los últimos años, mientras no he prestado mucha atención a la actualidad, porque me huelo lo peor.
PAC tenía 40 años, y llevaba más de 20 luchando. Fue un high-flyer revolucionario, capaz de hacer cosas increíbles con su cuerpo. Nacido en Inglaterra, empezó a destacar en Europa en tiempos en los que poca cosa trascendía desde el viejo continente, hasta que, en 2006, comenzó a luchar en Pro Wrestling Guerrilla, una empresa que, después de la pandemia, no volvió a abrir sus puertas (y de eso hablaremos algún día), pero que, durante años y antes de que explotara el amor por lo indy, fue el lugar en el que se daban los combates más espectaculares, de esos que ahora gustan tanto. En 2007 firmó por la japonesa Dragon Gate, y, hasta 2012, tuvo una carrera muy asentada allí, un lugar difícil para los gaijins, por su exigencia.
Entonces, en 2012, firmó por WWE, y pasó a llamarse Adrian Neville. Tuvo éxitos en Nxt y lideró la nueva división crucero de la empresa. Pero no es, aquel, un lugar para hombres de su tamaño. En 2018 volvió a Dragon Gate y, a partir de 2019, formó parte de AEW, lugar en el que ha peleado sin parar hasta el momento de su muerte, siendo muy adecuado para su estilo. Más allá de algunas lesiones, el tipo ha pasado 20 años luchando sin parar. Su última lucha fue contra Andrade, el 26 de septiembre de 2026, un día antes de morir, en All Out 2026, donde lo retó por el National Title. Veremos ese match el próximo día, porque recibió buenas críticas. Hoy vamos a revisar algo de sus inicios, en PWG.
Como digo, hubo un tiempo, durante la segunda mitad de la primera década de este siglo (2005-2010), cuando las cosas se descargaban de Megaupload y no había streamings, directos ni, apenas, redes sociales, en el que algunos frikis veíamos unas pocas empresas indies americanas (ROH, CZW, PWG, Chikara...) en las que hacían acto de presencia locos como Claudio Castagnoli, Low Ki, Bryan Danielson, Kevin Steen, Chris Hero o El Genérico, que daban combates que crearon escuela. El último de los citados, Sami Zayn bajo la máscara, era un héroe aclamado por el público, si bien el público no era vasto. Entre 2006 y 2007, mantuvo una serie de combates contra un jovencito inglés llamado PAC que ponía en jaque todo aquello que sabía sobre la industria, y que, a través de esa rivalidad, asimismo anunciaba al mundo del wrestling la llegada de una nueva estrella. Vamos a ver una lucha entre ellos.
Nos vamos a All Star Weekend V, que tuvo lugar entre el 7 y el 8 de abril de 2007. All Star Weekend, junto a Battle of Los Ángeles, era una de las grandes marcas de esa promotora; un fin de semana anual en el que grandes luchadores de todo el planeta se reunían para tener dream matches. En la primera velada, el main event lo ocuparon El Genérico y PAC, que se jugaron el Campeonato Mundial de la empresa. La segunda noche, la lucha estelar tuvo como protagonistas a Samoa Joe y Low Ki. Pura historia.
Genérico y PAC ya se habían visto las caras en el All Star Weekend del año anterior. Se puede decir que tenían buena química, aunque no se conoce un luchador que no tenga buena química con Zayn. El enmascarado estaba acostumbrado a ser la persona que llevaba a cabo grandes movimientos y come-backs frente a rivales superiores, y, de pronto, se encontraba con alguien más impresionante que él. Esa es la historia, a grandes rasgos, de esta lucha.
PAC es jovencito. Su físico está por definir, y su equipación es básica. Le falta carisma: parece un Paul Lodon cualquiera. Pero hace cosas sobrehumanas; físicamente irrepetibles por el común de los mortales. Genérico se desespera, no puede con él. Y, entonces, se convierte en aquello que no está acostumbrado a ser.
El Genérico, normalmente, jugaba el rol de David en luchas con gente como Castagnoli, más poderosa. Aquí tiene que ser Goliat. Así, no encontramos al enmascarado, en plan bruto, con Lariatos y bombas bestiales contra un tío que hace lo que él normalmente hace, pero mucho más loco. Cuando la superioridad física del americano parece ser definitiva, PAC le devuelve el golpe con movimientos aéreos de gran nivel. Pero no son normales. Si los vuelos de un highflyer, normalmente, producen un daño muy inferior al simple Lariato de un gordo enorme, los del inglés son realmente impactantes. Y peligrosos. Con una Hurracarrana hace volar por los aires a su rival y este cae en una posición cercana a la de rotura de cuello. Posteriormente es él el que casi se lo rompe tras fallar una plancha con mil giros y caer mal. Tanto el referee como el campeón tienen que pararse a ver si está vivo...
Por la naturaleza de este estilo y de esta empresa, la lucha tiene mil nearfalls extraordinarios. Por eso a PAC le venía tan bien un lugar como AEW. Yo no soy un gran fan de esas cosas, como sabe el lector, y por eso la valoro un poco menos que otras peronas. La historia es buena, pero hay un momento en el que sobran cosas. Finalmnete, la potencia de ataques del Genérico, como Half and Half Suplex en el borde del ring, y su archiconocido Brainbuster en la esquina, acaban el combate.
Como suele ocurrir en este contexto, a la lucha le falta un poco de ambiente, porque esto es un gimnasio escolar con unas decenas de personas presentes.
Puntuación: ***3/4
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