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martes, 14 de septiembre de 2021

CM Punk vs Darby Allin, AEW All Out 2021


CM Punk dejó el wrestling a principios de 2014. Entonces, participó en el Royal Rumble match y fue destruido por Kane. Desde ese momento, los fans del wrestling han soñado con un regreso que, finalmente, 7 años y medio después, se ha dado en el evento All Out 2021 de AEW. Hoy vamos a hablar sobre este tema.

CM Punk era un luchador extraordinario. Sus combates en el mundo independiente dejaron huella, entre ellos, aquella gran trilogía ante Samoa Joe en Ring of Honor. E incluso llegó a triunfar en WWE, una empresa en la que hombres de su físico, no demasiado atlético, no tienen demasiadas oportunidades. Sin embargo, y después de muchos años ascendiendo poco a poco, consiguió convertirse en una de las grandes estrellas de la compañía, apoyado por su gran uso del micrófono, y su personaje enfrentado a la autoridad.

Alguna vez, WWE se llenó los bolsillos de forma ingente con un personaje que se enfrentaba a la dirección de la compañía en grandes storylines, como fue el caso de Stone Cold Steve Austin. En la era de Internet, sin embargo, la forma de enfrentarse a la empresa no podía ser a través de storylines, sino de manera real. CM Punk odiaba profundamente a WWE, a su producto, sus decisiones y sus calendarios de trabajo, y pudo expresarlo en un par de ocasiones en pantalla, llegando a conectar con el público de una forma muy intensa.

A Punk no le gustaba WWE, pero, como ocurre con todos los líderes revolucionarios, ya sean políticos de izquierdas o líderes de sectas, le gustaba muchísimo el dinero y la fama. Tenía un gran ego; decía de sí mismo que era el mejor del mundo, y quería estar en los main events de WrestleMania. Cuando comenzó 2014, su posición estaba lejos de eso, y el ataque de Kane en Royal Rumble presagiaba un irrelevante match ante el Monstruo Rojo en el mayor evento del año. Además, entonces, comenzaba a implementarse la idea de WWE Network, y la salida de WWE del concepto de PPV, lo que le hacía temer por sus ingresos. Así, agotado por el duro calendario de la empresa, decidió tomarse un tiempo libre, y esta acabó despidiéndolo, si no me equivoco, mandándole un mensaje el día de su boda, o algo así.

Punk se enemistó profundamente con WWE, incluyendo graves denuncias cruzadas. Desde luego, el calendario de esta es muy perjudicial para la salud de un hombre, puesto que un luchador de su roster pelea en unos 180 combates anuales, y eso es una locura. Cualquier deportista de competición requiere de tiempos de descanso suficientes para que su físico recupere, y si estos no existen, su agotamiento va en aumento, así como su dolor, hasta que llega el día en el que no puede levantarse de la cama, pues le duelen todos los músculos y articulaciones del cuerpo. Eso le pasó a Punk, que además, siempre ha defendido sufrir en aquel momento una infección de estafilococos en su espalda que podría haber puesto fin a su vida, algo que no parece confirmarse por ningún lado. El caso es que el tío, agotado, amargado por el booking y preocupado por el dinero, se fue, y expresó durante mucho tiempo un gran odio hacia el wrestling.

A mí me gusta mucho la manera de luchar de CM Punk, pero como ser humano, en este tiempo, ha demostrado ser tremendamente desleal. Quiso luchar en MMA, y para hacerlo, ratificó los clásicos insultos que desde ese deporte se expresan hacia la lucha, definiéndola como algo infantil e irreal. Es más, cuando tuvo que pelear, hizo totalmente el ridículo, permitiendo que aparecieran los típicos comentarios en contra del wrestling: "mira lo que hace un luchador de WWE cuando pelea en UFC", que olvidan la carrera de Lesnar o Lashley.

Era obvio que Punk no está hecho para las MMA. Es un inútil en ese campo. Así pues, debía volver al wrestling para seguir ganando ese dinero que tanto le gusta. Él siempre defendió que estaba involucrado en muchos proyectos, pero todos eran tonterías sin valor, como un cómic de mierda (hay muchos luchadores en activo con cómics, y no definen su carrera a través de ellos). Fox lo fichó para presentar un programa sobre WWE, pero este acabó cancelado, pues su presencia no fue tan llamativa como se pretendía. Y, cuando AEW le ofreció un contrato, Punk se mostró humillante, publicando en redes que la oferta se había realizado a través de mensajes. Es un cabrito.

Pero estamos en 2021. AEW sigue creciendo, y sigue fichando leyendas de WWE. Es la nueva WCW, y como pasó con WCW, las leyendas de WWE se van a aprovechar de eso, sacándole todo el dinero que puedan. Así, Punk llega a AEW, y tiene su primer match en muchos años, ante un rival casi aleatorio: Darby Allen.

No es tan aleatorio: es un luchador muy pequeño, y muy fácil de manejar incluso para un tipo que lleva mil años sin luchar. Ya sabemos que Allin se ha convertido en el protegido de Sting, y estaría bien que esta lucha derivara en un match entre Punk y The Icon. Quizás no sería muy bueno, pero es un choque de leyendas sobre el papel increíble. Allin, aunque interpreta un personaje parecido al de su mentor, tiene el handicap de ser un ínfimo underdog. Por un motivo los personajes serios y monstruosos suelen ser gigantes: el personaje debe concordar con la forma de luchar, y no es el caso. Allin, incluso ganando, sale a paliza por match, así que su misticismo no es creíble, a no ser que se dirija a un público que no quiere creerse nada.

Y el problema que yo observo en el match entre Allin y Punk es similar al de ese personaje. Porque la lucha no es mala; Punk interpreta un rol técnico del que carece AEW, y lo hace bien ante un highflyer, rememorando los matches clásicos en RAW entre Bret Har y 123 Kid. La diferencia es que esto no es un match de RAW entre dos luchadores de plantilla que pelean todas las semanas. Es el combate más esperado de la última década, el del regreso de CM Punk, y se bookea como un combate semanal más. Así no se hacen las cosas.

Lo digo mil veces: esa es la gran diferencia entre el producto de Vince McMahon y su competencia: la consciencia sobre lo que se está contando, y sobre cómo contarlo, para ejercer en el público la reacción esperada. La gente ha venido al estadio en manada para ver un combate de CM Punk... y ve un combate de Darby Allin.

En el combate de regreso del luchador más añorado del mundo, hay que hacer otras cosas. Este debe demostrar que sigue siendo tan bueno como siempre; usar sus movimientos de marca; levantarse ante la adversidad ante un rival malvado y tramposo; y terminar ganando con la primera ejecución del GTS, el finisher soñado por todos los fans. Pero el combate se bookea como si fuera uno más; siendo Punk el goliat, y Darby el David que se repone sobre la diferencia de tamaño. Punk consigue usar el GTS, pero Darby cae fuera del ring, y esta es una clásica secuencia de match titular en la que el héroe debe aplicar su finisher para ganar varias veces. Pero esto no es un match titular, es el primer GTS en muchos años, y debía suponer un momento fantástico, no formar parte de una secuencia recurrente.

El público está un poco parado en la mayor parte del enfrentamiento, porque esperaba ver a Punk triunfar, y sólo lo ve usar movimientos de agarre físico. El final del encuentro mejora, con muchos intentos de GTS, y Darby escurriéndose de mil formas. Finalmente, el de Chicago se lleva la victoria con su mítico finisher, ahora sí, ante un público extasiado.

Puntuación: ***

domingo, 6 de junio de 2021

Darby Allin y Sting vs Ethan Page y Scorpio Sky, AEW Double Or Nothing 2021


Algo raro está pasando en WWE en los últimos meses. Está renunciando por completo a contratos de luchadores de bastante importancia, sin preocuparle que puedan acabar en la competencia, en este caso, en AEW, que ya se ha hecho con los servicios de Rusev, Christian, Mark Henry, Big Show, Sting o Jon Moxley. Quizás McMahon, después de librarse de sus principales directivos, piense que puede pasar algo similar a lo que ocurrió en los 90, cuando todas sus estrellas se fueron a WCW, y esa empresa acabó implosionando debido a los costes inmensos de su personal, pero hay que tener en cuenta que Turner compró WCW, tan sólo, pensando en la audiencia de televisión, sin tener ni idea de wrestling, mientras que AEW es un capricho de un gran multimillonario que puede permitirse un fracaso, al menos por un tiempo. En última instancia, ha sido Braun Strowman el que ha abandonado la WWE, y no sería de extrañar que acabara en la casa de los Khan.

Como lo hizo Sting, que ya suma su segundo combate en AEW. En 2015, tuvo una lucha en WWE frente a Seth Rollins, y sufrió una lesión que parecía definitiva. WWE no se atrevería a volver a ponerlo a luchar, después de que su espalda no aguantara un golpe básico de Rollins, así que nuestra ilusión de verlo en un ring junto a The Undertaker se esfumó. Pero Sting es uno de esos hombres adictos a la ovación del público, y nunca pensó en hacer caso a las recomendaciones de los médicos de WWE. Ahora, a los 62 años de edad, AEW le ha vuelto a dar la oportunidad de pelear ante la gente, y no lo ha hecho mal.

Sting ha tenido muy buenos combates en su carrera, sobre todo entre finales de los 80 y principios de los 90, coincidiendo con gente como Ric Flair, Vader y Mick Foley. Pero de eso ha pasado mucho tiempo. En general, nunca he creído que Sing fuera un gran luchador, pero rendía muy bien con los rivales oportunos. De hecho, a mí sus dos luchas en WWE me gustan bastante. Pero, claro, 62 años son muchos...

Pero el tío está siempre igual. O sea, no tiene los músculos que tenía en 1990, pero desde luego, su aspecto no es el de un anciano. La pintura facial ayuda y, además, su forma de andar y de moverse no se ha deformado como en el caso de otros luchadores y otras personas. Luchando en pareja, como lo ha hecho hasta ahora, está muy protegido, así que todo ha salido bien, y ya nadie recuerda su lesión en su match frente a Rollins.

Sting vuelve a TNT después de haber protagonizado un match frente a Ric Flair en el último episodio de Monday Night Nitro en 2001. Su compañero de aventuras está siendo Darby Allin, al que ha comparado consigo mismo, quizás por la pintura, porque no veo más parecidos. En cualquier caso, creo que la unión beneficia a ambos: pone a Allin en un nivel que no podría alcanzar solo, y protege a Sting de tener que luchar en solitario. Tras vencer a sus primeros rivales, el Team Taz, en Double or Nothing, uno de los principales shows anuales de la empresa, se ven las caras frente a Scorpio Sky y Ethan Page.

En una lucha entretenida, que no está mal. Como otras veces durante los últimos meses, el equipo protagoniza un vídeo de entrada en blanco y negro que no está nada mal: efectivamente, Allin parece convertirse en un mini-Sting. El pequeñalo comienza volando sobre sus rivales, lo que desemboca en un brawl en ringside que lleva a Sting a sorprender a todos, lanzándose con un crossbody desde el decorado sobre sus oponentes, aunque creo que esto no entra legalmente en la lucha. El veterano comienza como una moto, con sus Sting Splash, pero Allin es incapaz de seguir la racha, y acaba siendo dominado por los rudos que juegan al límite de la ley. Hacen bien su papel de brutos abusones, mientras que Darby ejerce su rol de underdog, e incluso es lanzado entre el público desde el ring por Page. Es de suponer que el público de esa zona es de mentira, porque, de lo contrario, tendríamos denuncias aseguradas.

Se produce el Hot Tag. Sting entra, de nuevo, con sus Sting Splashs sobre sus dos rivales, y counters realmente hábiles que sorprenden al público. Sus oponentes intentan atacarle las piernas, pero aplica un Scorpion Deathlock sobre Page, mientras Scorpio llavea la pierna de Allin. Finalmente, la leyenda alcanza un sorpresivo Scorpion Deathdrop sobre Sky para llevarse la victoria.

Lucha normalita, que sirve para que todos seamos felices viendo a Sting, sin más pretensión que esa.

Puntuación: ***

domingo, 17 de noviembre de 2019

Chris Jericho vs Darby Allin, AEW Dynamite 16/10/2019



Tras comentar un par de luchas del tercer PPV de AEW, Full Gear, me apetecía hablar de un combate más, que, en este caso, tuvo lugar en el programa semanal de la compañía. En la tercera edición, de hecho, de ese programa.  

En AEW existe un ranking de luchadores, en función de los méritos conseguidos en los eventos previos. Es algo que han probado muchas empresas, pero nunca ha cuajado. El caso es que, según estos puntos, Allin se merecía una lucha titular, así que es la primera vez que el título máximo de AEW está en juego en un programa semanal.

Me parece interesante, por el tipo de luchador que es Allin. Es un underdog absoluto, un luchador muy pequeño, pero que tiene mal la cabeza. Llega al ring con medio cuerpo pintado, con la palabra "champion" por todas partes.

Jericho abusa de él, pero demuestra mucha habilidad. Pilla al veterano por sorpresa con diversos counters, que están sorprendentemente cerca de llegar a 3.

Jericho se desespera, y le ata las manos con cinta aislante. Así, Darby tiene que pelear sin manos buena parte de la batalla, lo que parece su absoluta ruina. Y, sin embargo, hace cosas bastante impresionantes, a pesar de no tener manos. Un Moonsault desde las cuerdas, un Tope Suicida a ringside... Parece que puede ganar, pero en un despiste del referee, Jack Hager aparece para atacarle, dejándolo en bandeja para las Walls of Jericho. Con las manos atadas, es imposible que Darby se libere, así que la victoria es para Chris.

Buen combate, muy innovador. Allin siempre resulta interesante.

Puntuación: ***1/2

sábado, 13 de julio de 2019

Cody vs Darby Allin, AEW Fyter Fest




Fyter Fest fue un evento lleno de acción, lleno de spots fests. No hubo mucho tiempo para la reflexión, ni para la lucha clásica o técnica. En este evento no estaba Chris Jericho, pero sí que estaba Cody, para frenar un poco las cosas, y ofrecer una lucha de otro estilo.

Cody se enfrenta, de una manera posiblemente aleatoria, a Darby Allin, un joven luchador independiente que ha hecho un buen trabajo en los últimos años en EVOLVE y PWG, y que es un tipo muy pequeñito, muy delgadito. Es un gran underdog, un sufridor, así que es perfecto para un combate del tipo David vs Goliat.

Ya ha tenido muchas luchas de esas. Es un buen babyface, un tipo que, al estilo Jeff Hardy, recibe un gran cariño del público, pero que nunca gana un match, hasta el punto de estar desesperado por ello. Es de suponer que toda esa historia contada en EVOLVE se olvide, después de que esa empresa sea usada por WWE para hacer competencia a AEW Fight for the Fallen, con la emisión a través de WWE Network del 10º Aniversario el mismo día en que se emite el tercer show de AEW.

Si en Double or Nothing, Cody tuvo una clásica lucha de hermanos, aquí hace de Goliat ante un pequeño underdog. Es raro que alguien como Cody sea Goliat, pero ante Allin, cualquiera lo esa. De todos modos, el estilo Power House se le da bien al pequeño de los Rhodes.

Cody domina sin mucha competencia. Se toma su tiempo, es muy old school. Representa un estilo opuesto a todo lo visto en el show, lo que no sé si agrada mucho al público, que parece aburrirse un poco. Quizás, si la lucha hubiera sido en WWE, se hubieran escuchado gritos de "boring", pero en AEW, todo es amor.

Allin tiene algunas caídas muy duras en ringside, ya que se escurre entre las cuerdas cada vez que es lanzado al esquinero. También intenta aplicar una plancha de espaldas, y se destroza la espina dorsal al caer contra el borde del ring. Eso deja a algún aficionado con la boca abierta.

Allin tiene sus pequeños comebacks, pero poco puede hacer ante un adversario mucho más grande que él. Pero esta es una lucha con 20 minutos de tiempo límite, y el fin se acerca sin que haya un final. Cody se empieza a poner nervioso.

Entonces, mete a Allin dentro de una bolsa de cadáveres, como hiciera Undertaker en los inicios de su personaje en WWF, y le golpea con la Disaster Kick. Darby realiza un esfuerzo gigante para sobrevivir, y Cody se desespera, porque el tiempo se le va. Realiza otro homenaje a la vieja escuela, pegándole con el cinturón, tal y como hacía Hollywoodd Hulk Hogan.

Pero todavía Darby tiene energía para protagonizar un último y agónico comeback. Cody le aplica Cross Rhodes, y va a por la cuenta, justo cuando el público está cantando los últimos 5 segundos. Él consigue cubrir a su rival justo después de que se escuche en la grada que quedan tres segundos, así que va unas milésimas tarde. Así, el tiempo se acaba justo antes de que la referee dé la tercera palmada.

Creo que realizan este final de manera perfecta, apoyados por la cuenta del público, que le dice a Cody cuánto queda sin que tenga que mirar a la pantalla. La referee también está perfecta, porque el tiempo entre palmada y palmada es exactamente de un segundo, lo que permite que, si empieza unas centésimas después de que el reloj marque que quedan 3 segundos, cuando este reloj llega a cero, a ella le faltan unas centésimas para dar la última palmada. Este buen trabajo formal de todos, va a mejorar un poquito la nota de la lucha.

Tras el match, aparece Shawn Spears, y le pega un sillazo en la cabeza a Cody, que ni siquiera pone las manos para defenderse. También esto recuerda a otra época de la lucha libre americana. Cody tiene que salir ayudado por todos, porque se le ha abierto una brecha legítima en la cabeza. Su cara es de contusión cerebral.

Con respecto a esto, aparte de la dureza del golpe, que vuelve a indicar que, por algún motivo, Cody venía hoy con la intención de reivindicar cosas clásicas del wrestling, hay que señalar que, a pesar de que AEW siempre expresó su deseo de crear algo distinto y revolucionario, esto de aparecer al final de una lucha, atacar a alguien, y comenzar, así, una rivalidad, es lo mismo de siempre. Poca revolución a nivel formal está demostrando, hasta ahora, AEW.

Puntuación: ***1/2