El año pasado, quise empezar un especial por el fallecimiento de Hulk Hogan, en el que repasar algo llamativo de las distintas etapas de su carrera. Entonces, lo vimos comenzar a luchar como Terry Bolea, y aparecer en la película Rocky III, para mantener un divertido enfrentamiento con el protagonista de esa saga, dentro, obviamente, de la ficción. Pues bien, querría seguir por ahí, introduciendo un par de cositas más en esa serie de artículos.
Lo que tocaría, a continuación es mirar algo propio de su carrera en Japón; esos años en los que disputó grandes batallas en New Japan y en los que demostró que era un luchador, y no un muñeco de acción. En verdad, ya publicamos algunos de sus grandes enfrentamientos en tierras niponas hace años, cuando, con motivo de la cancelación que sufrió tras sus comentarios racistas, nos dedicamos, precisamente, a esa labor. Entonces, comentamos luchas suyas frente a Antonio Inoki, Stan Hansen, Great Muta o Nick Bockwinkel, en este caso, en la AWA. Y, aunque hay otros matches frente a estos protagonistas que merecerían atención, hoy querría revisar una nueva lucha suya en Japón, contra un rival distinto: Tatsumi Fujinami. Vamos a ello.
Conocerá el lector a Fujinami. Ya puede hacerlo, porque sigue en activo a sus 72 años de edad. Es alumno aventajado de Inoki, y parte de New Japan desde sus inicios. En Estados Unidos, se convirtió en campeón del afamado WWWF Heavyweight Junior Championship, y popularizó la división de poco peso en su país. Ya hemos comentado, en el pasado, algunos de sus más conocidos matches frente a Dynamite Kid o Chavo Guerrero. Pero, en un momento dado, fue promovido a la división de peso completo, para lo cual, tuvo que superar una serie de pruebas previas, tales como los 12 trabajos de Hércules. Durante meses, participó en las llamadas Tatsumi Fujinami's Heavyweight Trials of Ten Games, una serie de diez enfrentamientos en los que tenía que batallar con verdaderos pesos pesados, para demostrar que era merecedor de esa posición, a pesar de su corta estatura. Pasó la prueba, sin bien perdió la mayoría de los combates, porque en esta industria, la cuestión no consiste en ganar o perder, en tanto que eso ya está predeterminado, sino en demostrar que se puede hacer frente al reto; resultar realista, provocar reacciones, y convivir en un ring con un hombre mucho más grande manteniendo un nivel de calidad notable. Por supuesto, aprobó con nota.
Esa serie quedó inconclusa, porque, a mitad de camino, comenzó su rivalidad con Riki Choshu, que resultaba más interesante para el público que esos enfrentamientos. Existen discrepancias entre las fuentes, sobre qué combates forman parte oficial de la serie, y cuales no, pero, como mínimo, luchó contra Bob Backlund, Hulk Hogan, Andullah the Butcher, el Canek y Dick Murdoch. También estuvo en una segunda lucha contra Bob, un match frente a Jesse Ventura, y su rivalidad frente a Choshu, pero no puedo asegurar de que esas batallas formaran parte de la serie.
Como digo, el que mantuvo contra Hulk fue el segundo de la serie, y resultó bastante definitivo en lo relativo a conocer si era capaz, efectivamente, de enfrentarse a hombres mucho más grandes, porque, en lo relativo a The Immortal, pocos los había más grandes e impresionantes. Y sí, la lucha es técnica, divertida, y está muy bien ejecutada. Hogan lucha contra un hombre pequeño, rápido y muy técnico, sin cometer ni un solo error; no es alguien que en un contexto de wrestling de primer nivel esté como pez fuera del agua.
Esto es David vs Goliat, de toda la vida. Fujinami está muy fuerte; se ha musculado mucho para poder ser peso completo, pero Hogan, en Japón, parece un gigante. Fujinami choca contra una piedra cuando se tira contra él, así que recurre a su velocidad y su técnica para mantener a la bestia lejos. Cuando esta se lanza contra él, la recibe con transiciones de derribo a cruceta al brazo. En este contexto, Hogan se desespera; cuando consigue golpear, eso sí, golpea de manera demoledora; muy stiff. Da la sensación de que, con otro tipo de carrera, podía haber sido legendario por motivos distintos, aunque no creo que pudiera arrepentirse de nada.
La resistencia de Fujinami y su capacidad para usar su conocimiento de la lucha a su favor para mantener a raya a un bestiajo como el que tiene enfrente, provoca que el público se vuelva loco a su favor, como el underdog que es. Se enzarzan fuera del ring, y allí, Fujinami recibe un body slam, pero se levanta rápido y vuelve al ring. Esquiva a Hogan y le aplica una gran patada voladora desde la esquina, pero no le vale para ganar. Ha levantado al público y lo ha dado todo, pero no es suficiente. Recibe un Suplex y un potente Clothesline con el que Hogan acaba un combate que se le había complicado más de lo que esperaba.
La lucha no es muy larga, pero está bien desarrollada. Se cuenta una historia que está diseñada a la perfección para narrar la epopeya de Fujinami.
Puntuación: ***1/2
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