martes, 13 de octubre de 2026

Hulk Hogan vs The iron Sheik, WWF MSG 23/01/1984


Seguimos repasando, poco a poco, hitos en la carrera de Hulk Hogan. Tras ver sus comienzos y alguna de sus grandes luchas en Japón, hoy dedicamos el artículo al día en que nació, oficialmente, la Hulkamanía; el día en el que Hogan derrotó a The Iron Sheik y se proclamó Campeón de WWF por primera vez. 

La WWWF de Vince McMahon senior se caracterizaba por presentar grandes y heroicos campeones que mantenían la correa en sus caderas durante años, derrotando a todo tipo de peligros. Era, su promotora, una empresa local, y sus shows se programaban con el fin de satisfacer al público que compraba entradas y acudía en vivo, sobre todo, a aquellos que poblaban una vez al mes el Madison Square Garden de Nueva York. Los primeros grandes campeones de la empresa, principalmente Bruno Sammartino y Pedro Morales, implementaban el arquetipo de persona de clase obrera y racializada, que llegaba a lo más alto gracias a su capacidad y esfuerzo, suponiendo, por tanto, toda una inspiración para el público newyorquino, formado, en gran medida, por inmigrantes y descendientes de inmigrantes.

Pero el negocio iba evolucionando. El hijo de Vince, Vince McMahon jr, ambicionaba transformar la empresa de su familia en un fenómeno global, y no tardó en conseguirlo. A principios de los 80, el héroe de la promotora era Bob Backlund, el chico bueno por excelencia; All American, deportista y símbolo del juego limpio, pero no muy carismático. Cuando Vince Jr se hizo con el control, dejó de lado ese concepto para darle todo el poder a Hulk Hogan, un rubio enorme que había sido despedido por su padre por aparecer en Rocky III, pero que, gracias a esa cinta, había alcanzado la fama, y que ahora triunfaba en la AWA. En 1984 ganó el campeonato mundial, que mantendría durante cuatro años. En 1985 estelarizaría el primer WrestleMania. 

Su rival no podía ser más indicado: The Iron Sheik, un ciudadano iraní. Tiempo atrás, había ocurrido un altercado entre Estados unidos e Irán; la famosa crisis de los rehenes. En 1979 tuvo lugar revolución islámica en Irán. El Sah de ese país se exilió, y Jimmy Carter le permitió ingresar en Estados Unidos, teóricamente para ser tratado de un cáncer. Como represalia, un grupo de estudiantes y extremistas islámicos asaltaron la embajada de Estados Unidos en Irán, secuestrando a 52 personas. Fue un suceso que marcó en gran medida a la sociedad americana de la época, y que la tuvo en vilo durante mucho tiempo.

¿Y qué mejor manera hay de crear un héroe patriota que enfrentarlo a un agresor iraní como Iron Sheik? Semanas antes, el 26 de diciembre del 83, Sheik se había convertido en campeón al derrotar a Bob Backlund. Con sus agresiones previas, había lesionado al campeón y, durante la lucha, le aplicó el Camel Clutch. Bob no se rindió, pero su mánager tiró la toalla, temeroso de que se agravara su lesión. La indignación fue masiva. Todo estaba preparado para el éxito del inmortal Hulk Hogan. 

Acerca de esta lucha, hay que decir que Iron Sheik ha comentado en varias ocasiones que Verne Gagne, promotor de la AWA, le ofreció 100.000 dólares por romperle una pierna a Hulk. Sheik era un luchador de verdad, formado en lucha grecorromana, y entrenador de atletas olímpicos. Tenía la capacidad de hacer eso, si se lo proponía, pero, según sus palabras, no quiso hacerlo por lealtad hacia Vince McMahon. Por supuesto, perdió la lucha, y la magia comenzó. 

Puede entender el lector el ambiente que hay en el Madison Square Garden. Sheik había llegado a escupir sobre la bandera americana durante los programas previos. Todo el mundo lo odiaba, entre ellos, el propio Hulk Hogan, cuya canción, no en vano, es Real American. No espera ni a que se quite la capa y el turbante. Se lanza a por él y lo machaca. Lo ahoga con su ropa, mientras el referee trata de evitarlo.

Después de unos minutos de dominio bastante aplastante, Hogan falla un golpe y se golpea la espalda. Al verlo, Iron trabaja para ganar con su Camel Clutch: le pega patadas en la en los riñones con sus zapatos puntiagudos de dudosa legalidad, aplica Body Slam, y lo atrapa con un Boston Crab, la llave que, años después, conoceríamos como Walls of Jericho. Hogan se libra, pero sigue recibiendo ataques a la espalda, hasta que The Iron Sheik lo coloca en el Camel Clutch que tantas victorias le dio. Durante un buen rato, lo mantiene en esa posición, mientras el público sufre, hasta que el retador levanta en peso a su oponente y lo lanza contra la esquina. Salta con un Leg Drop y se lleva la victoria, entre el bullicio del público, que celebra a su nuevo campeón. La Hulkamania está aquí.

La lucha está bien escrita y construida, pero es simple y corta. 


Puntuación: ***


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