sábado, 24 de octubre de 2026

CMLL vs AEW, CMLL Homenaje a Dos Leyendas 2024




En el blog, entre otras cosas, estamos viendo luchas de John Cena, con motivo de su retiro en 2025. Nos queda mucho que comentar sobre eso. Pero hay otros luchadores maduritos, en la parte final de su carrera, cuyo estatus quiero revisar, dado mi alejamiento de la actualidad. ¿Qué habrá pasado con Goldberg, Lesnar, Edge, Christian, Aj Styles o... Bryan Danielson? Me quedo, por ahora, con este último.

En lo relativo al American Dragon, me entristeció leer en Cagematch que no había disputado ninguna lucha, salgo un breve squash, desde 2024. Justo después de ver eso, ocurrió la desgracia de PAC que ya hemos comentado, y Danielson volvió a pelear en su homenaje, junto al resto de los Death Riders, stable al que pertenecía el inglés. No sé si eso implicará un regreso a los ruedos para Bryan.

Danielson dejó de ser luchador a tiempo completo en 2024, tras perder el Campeonato Mundial de AEW frente a Jon Moxley. Como todo el mundo sabe, una grave lesión de cuello le había obligado a retirarse una década antes, mas su amor por el wrestling le llevó a regresar. No obstante, su dolor era notorio, así como sus dificultades para dormir. Finalmente, en 2024, llegó la hora de darle descanso a esa sensible zona de su cuerpo, pasando a labores de comentarista.

Pero, antes de su retiro, Bryan pudo cumplir uno de sus sueños: luchar en la Arena México y enfrentarse al Maestro Lagunero, Blue Phanter. Yo soñaba con esa lucha tanto como él, dicho sea de paso. En 2017, Danielson  lo comentó durante una visita a Ciudad de México junto al elenco de WWE. Y su oportunidad llegó siete años después, cuando AEW compró ROH y extendió la relación de colaboración que esa empresa tenia con NJPW y CMLL, llegando a hacer cosas nunca vistas, como emitir un programa de Dynamite desde la legendaria Arena México de la Colonia de los Doctores. Esta colaboración, además, produjo que fuera posible el duelo entre los dos maestros de la lucha técnica.

Pero antes de su duelo mano a mano hay una lucha en equipos en la que ambos participan y que hoy comentamos. Ocurrió en Homenaje a Dos Leyendas, show anual en el que se festeja la carrera de Salvador Lutheror, el fundador de la Empresa Mundial de Lucha Libre; y una segunda figura, que cambia según el año. En esa ocasión, se reconoció a Tony Salazar, exluchador y entrenador de grandes figuras, como Místico o Magnus, que se encontraron con él en el ring. En el main event, cuatro de los principales luchadores del Consejo, Místico, Volador Jr, Último Guerrero y Blue Panther, se enfrentó al Blackpool Combat Club de AEW: Bryan Danielson, Jon Moxley, Claudio Castagnoli y Matt Sydal. Muchas décadas de luchas se juntaron en ese ring. 

Esta es una lucha de relevos atómicos, a una sola caída, sin límite de tiempo. Los capitanes son Místico y Sydal. ¿Qué justifica la capitanía de Matt? Pues el final del combate. 
 

Es, esta, una noche de lleno absoluto en la Arena México, con un ruido atronador en las gradas. La lucha no es, técnicamente y en lo relativo a la ejecución, del nivel de lo que se ve normalmente en AEW pero... es mejor. Porque lo que pasa en la arena es salvaje. No se escucha nada cuando los luchadores hablan con el micro. El público mexicano está como loco, apoyando a sus leyendas, frente a invasores extranjeros que no son los de siempre: son otras cuatro leyendas a las que conocen bien, pues los han visto pelear por más de una década en WWE y AEW. Este es un deporte que, sobre cualquier otra consideración, se mide por el efecto sobre el ánimo de la gente, y esta noche el efecto es de final de Mundial de fútbol.

Todo el mundo conoce lo que hay entre Blue Panther y Bryan Danielson. Los dos comienzan el combate. Desean llavear y disfrutar del buen wrestling. Cuando van a hacerlo, los americanos lo evitan, y comienzan una golpiza sobre los héroes nacionales.

Esta es una rutina clásica dentro de la lucha del Consejo. No tiene mucho sentido racional, pero allí ocurre. Los rudos empiezan a golpear a todo el mundo, sin ser limitados por ninguna regla. Entre los cuatro, le pegan a los demás, de uno en uno, mientras el resto de los técnicos miran desde fuera del ring. Estos ni siquiera se esfuerzan en fingir que están fuera de combate. Miran mientras cuatro tíos le pegan al Último Guerrero, aunque a veces tratan de entrar sin que el referee se lo permita, regla que no le impone a los rudos. En el día de hoy, el referee es de AEW, aunque los del Consejo hacen lo mismo normalmente. 

Pero sirve para poner al público en su sitio. Este está enfadadísimo, y grita, al unísono, eso de "culeros", además de otros insultos similares. Blackpool Combat Club ataca de todas las maneras posibles a sus indefensos oponentes, sobre todo al Último Guerrero, que recibe de lo lindo. Esto es así hasta que Panther se revela contra el abuso, y llegan los vuelos de Místico para poner la igualdad sobre la lona. El resto lo pone el poder del Último Guerrero, que cierra el comeback. El Maestro lagunero, Panther, ya sexagenario, vuela sobre Castagnoli fuera del ring.

La gente conoce bien a Bryan, y grita sus "Yes, yes, yes". Pero Místico lo anula, con un "Sí, sí, sí". A pesar de que cuando estuvo en WWE, y enfrentándose, precisamente, a esta generación de americanos, hizo un poco el ridículo, hoy el Príncipe de Plata y Oro está en su casa, y aquí sus vuelos clásicos funcionan a la perfección. 

Guerrero vuelve al ring para enfrentarse a Moxley. Ahí, lo engaña para llevarlo a la esquina y aplicarle su especialidad: convertir los intentos de Superplex en Guerrero Special, una Powerbomb desde la segunda. No obstante el poder de esta técnica, Jon la sobrevive y derrota al mexicano con el Death Rider. Pero, en este tipo de luchas, no se gana hasta que se elimina a dos adversarios, o al capitán, y esto es lo que hacen, finalmente, los mexicanos.

Antes de eso, Danielson y Panther se ven de nuevo en el ring. Blue consigue colocar a su rival en una buena palanca, pero Sydal evita la rendición. Finalmente este es sorprendido por la Mística del héroe del Consejo, que lo lleva a rendirse, como no puede ser de otra manera. Así, los locales ganan, para alegría de todos. 

Pero Danielson grita que "no, no y no", y exige una lucha mano a mano contra el Divino Lagunero. Este le dice que, en el día de hoy, quedó a deber; que no ha demostrado aquello de lo que es capaz, así que acepta esa lucha. No se oye nada, porque el público está muy loco, y porque cada uno habla un idioma, pero queda claro. La semana que viene tendría lugar el duelo soñado. Lo comentaremos el próximo día en el blog.

Esto es espectáculo made in CMLL. No es la mejor lucha del mundo (aunque ellos digan que sí), pero es un muy buen espectáculo. Hay algunos errores de timming con algunos movimientos, pero no se perciben demasiados problemas en la mezcla de estilos, a pesar de que los mexicanos han salido poco del Consejo. Esperamos a ver a los dos maestros de la técnica mundial enfrentándose. 

Puntuación: ***3/4


lunes, 19 de octubre de 2026

Andrade el Ídolo vs PAC, AEW All Out 2026


Como comentábamos en el último post, PAC falleció tristemente a la edad de 40 años. Según los resultados de la autopsia, la causa de la muerte podría haber sido natural; producto de dificultades respiratorias tras sufrir una crisis de asma bronquial. El luchador fue encontrado muerto dentro de su coche por una mujer.

Esto ocurrió el 27 de septiembre del 2026, un día después de mantener su última lucha. Vamos a comentarla, como parte de este recuerdo.

El combate tuvo lugar en el evento All Out 2026, uno de los grandes shows anuales de AEW, donde luchaba desde 2019. Se enfrentó a Andrade el Ídolo, en una lucha en la que estaba en juego en National Championship de AEW, título con menos de un año de existencia.

Esta es la décima correa que pone en funcionamiento la empresa, con una estética muy parecida a la del título homónimo que existió en la NWA hasta 2013. El problema es que... es un campeonato más, individual, para luchadores de cualquier peso. ¿En qué se diferencia del título TNT, o el continental? En ligeros matices que no introducen, formalmente, ninguna regla, y que, por tanto, son difíciles de entender para los aficionados, y fáciles de obviar por los bookers. Poco valor añadido. Si cualquiera es campeón, nadie es campeón.

Andrade y PAC ya tuvieron una rivalidad en 2021 que debía haberlos llevado a pelear en el All Out de ese año, aunque la lucha no se pudo dar por un problema logístico. Pelearon en otros eventos, y Andrade se llevó la victoria por interferencias de Chavo Guerrero. Después de eso, Andrade volvió a WWE, y ahora está aquí otra vez. Está empezando a pasar lo mismo que en los 90 entre WWF y WCW; uno año están acá, otro allá...

Andrade es campeón nacional, y PAC lo reta por el título. Esto es lógico, porque se supone que es una correa para puristas del wrestling, y PAC pertenece a Death Riders (facción anteriormente conocida como  Blackpool Combat Club), un stable de fanáticos del wrestling. Es un buen choque en ese sentido, porque son dos luchadores de escuela; con más de 20 años de carrera; dos luchadores que empezaron volando por los aires y que ahora han ganado peso e intentan usar más la cabeza. PAC va acompañado de Marina Shafir, antigua horsewoman de las MMA, que tendrá bastante impacto sobre el combate.

La lucha ha recibido buenas críticas, aunque a mí no me ha gustado tanto. Luchan bien, pero no luchan a nada concreto. En los primeros minutos, venden su igualdad; el nivel de los dos. Apenas vuelan, pero están igualados en conocimiento. En ringside, Marina ataca a Andrade y permite a PAC tener ventaja. Este lo lanza contra las vallas, dándole la espalda a la altura de los riñones. PAC trabaja bien ese dolor, aplicando ataques potentes a esa zona, aunque duran poco.

Los luchadores eligen bien los momentos en los que aplicar sus vuelos. Con este peso, los otrora inhumanos movimientos de PAC están muy humanizados. Utilizan, ambos, buenos ataques, pero no son más que eso: ataques. Lo mejor de la lucha son las tonterías de guaperas de Andrade, ahora rubio: cuando se quita los pantalones; cuando se hace un selfie con una aficionada sólo para que esta sea noqueada por la sleeper de Marina; o cuando tontea con ella, dejando, por tanto, vivir a su rival. PAC aprovecha esto para aplicar una Hurracarrana traidora, pero acaba perdiendo como consecuencia de un empaquetado. No hay, en realidad, una gran historia que contar aquí.

Puntuación: ***1/4


sábado, 17 de octubre de 2026

El Genérico vs PAC, PWG All-Star Weekend V



Hace unos días, quedé en estado de shock al conocer el fallecimiento de PAC, un luchador de 40 años que estaba en la flor de la vida, y de su carrera; y que había mantenido una lucha importante en AEW sólo unas horas antes. Fue algo muy inesperado. 

Otrora, este blog pareció, casi, una necrológica. Es normal hablar de luchadores de edad avanzada que pasan a mejor vida, mas resulta chocante observar lo común de tener que lamentar fallecimientos de hombres jóvenes. Eso no ocurre en ninguna otra especialidad en semejante medida. De hecho, no me atrevo ni a revisar las muertes que ha habido en los últimos años, mientras no he prestado mucha atención a la actualidad, porque me huelo lo peor.  

PAC tenía 40 años, y llevaba más de 20 luchando. Fue un high-flyer revolucionario, capaz de hacer cosas increíbles con su cuerpo. Nacido en Inglaterra, empezó a destacar en Europa en tiempos en los que poca cosa trascendía desde el viejo continente, hasta que, en 2006, comenzó a luchar en Pro Wrestling Guerrilla, una empresa que, después de la pandemia, no volvió a abrir sus puertas (y de eso hablaremos algún día), pero que, durante años y antes de que explotara el amor por lo indy, fue el lugar en el que se daban los combates más espectaculares, de esos que ahora gustan tanto. En 2007 firmó por la japonesa Dragon Gate, y, hasta 2012, tuvo una carrera muy asentada allí, un lugar difícil para los gaijins, por su exigencia. 

Entonces, en 2012, firmó por WWE, y pasó a llamarse Adrian Neville. Tuvo éxitos en Nxt y lideró la nueva división crucero de la empresa. Pero no es, aquel, un lugar para hombres de su tamaño. En 2018 volvió a Dragon Gate  y, a partir de 2019, formó parte de AEW, lugar en el que ha peleado sin parar hasta el momento de su muerte, siendo muy adecuado para su estilo. Más allá de algunas lesiones, el tipo ha pasado 20 años luchando sin parar. Su última lucha fue contra Andrade, el 26 de septiembre de 2026, un día antes de morir, en All Out 2026, donde lo retó por el National Title. Veremos ese match el próximo día, porque recibió buenas críticas. Hoy vamos a revisar algo de sus inicios, en PWG.

Como digo, hubo un tiempo, durante la segunda mitad de la primera década de este siglo (2005-2010), cuando las cosas se descargaban de Megaupload y no había streamings, directos ni, apenas, redes sociales, en el que algunos frikis veíamos unas pocas empresas indies americanas (ROH, CZW, PWG, Chikara...) en las que hacían acto de presencia locos como Claudio Castagnoli, Low Ki, Bryan Danielson, Kevin Steen, Chris Hero o El Genérico, que daban combates que crearon escuela. El último de los citados, Sami Zayn bajo la máscara, era un héroe aclamado por el público, si bien el público no era vasto. Entre 2006 y 2007, mantuvo una serie de combates contra un jovencito inglés llamado PAC que ponía en jaque todo aquello que sabía sobre la industria, y que, a través de esa rivalidad, asimismo anunciaba al mundo del wrestling la llegada de una nueva estrella. Vamos a ver una lucha entre ellos. 

Nos vamos a All Star Weekend V, que tuvo lugar entre el 7 y el 8 de abril de 2007. All Star Weekend, junto a Battle of Los Ángeles, era una de las grandes marcas de esa promotora; un fin de semana anual en el que grandes luchadores de todo el planeta se reunían para tener dream matches. En la primera velada, el main event lo ocuparon El Genérico y PAC, que se jugaron el Campeonato Mundial de la empresa. La segunda noche, la lucha estelar tuvo como protagonistas a Samoa Joe y Low Ki. Pura historia. 

Genérico y PAC ya se habían visto las caras en el All Star Weekend del año anterior. Se puede decir que tenían buena química, aunque no se conoce un luchador que no tenga buena química con Zayn. El enmascarado estaba acostumbrado a ser la persona que llevaba a cabo grandes movimientos y come-backs frente a rivales superiores, y, de pronto, se encontraba con alguien más impresionante que él. Esa es la historia, a grandes rasgos, de esta lucha. 

PAC es jovencito. Su físico está por definir, y su equipación es básica. Le falta carisma: parece un Paul Lodon cualquiera. Pero hace cosas sobrehumanas; físicamente irrepetibles por el común de los mortales. Genérico se desespera, no puede con él. Y, entonces, se convierte en aquello que no está acostumbrado a ser.

El Genérico, normalmente, jugaba el rol de David en luchas con gente como Castagnoli, más poderosa. Aquí tiene que ser Goliat. Así, no encontramos al enmascarado, en plan bruto, con Lariatos y bombas bestiales contra un tío que hace lo que él normalmente hace, pero mucho más loco. Cuando la superioridad física del americano parece ser definitiva, PAC le devuelve el golpe con movimientos aéreos de gran nivel. Pero no son normales. Si los vuelos de un highflyer, normalmente, producen un daño muy inferior al simple Lariato de un gordo enorme, los del inglés son realmente impactantes. Y peligrosos. Con una Hurracarrana hace volar por los aires a su rival y este cae en una posición cercana a la de rotura de cuello. Posteriormente es él el que casi se lo rompe tras fallar una plancha con mil giros y caer mal. Tanto el referee como el campeón tienen que pararse a ver si está vivo... 

Por la naturaleza de este estilo y de esta empresa, la lucha tiene mil nearfalls extraordinarios. Por eso a PAC le venía tan bien un lugar como AEW. Yo no soy un gran fan de esas cosas, como sabe el lector, y por eso la valoro un poco menos que otras peronas. La historia es buena, pero  hay un momento en el que sobran cosas. Finalmnete, la potencia de ataques del Genérico, como Half and Half Suplex en el borde del ring, y su archiconocido Brainbuster en la esquina, acaban el combate. 

Como suele ocurrir en este contexto, a la lucha le falta un poco de ambiente, porque esto es un gimnasio escolar con unas decenas de personas presentes. 

Puntuación: ***3/4

martes, 13 de octubre de 2026

Hulk Hogan vs The iron Sheik, WWF MSG 23/01/1984


Seguimos repasando, poco a poco, hitos en la carrera de Hulk Hogan. Tras ver sus comienzos y alguna de sus grandes luchas en Japón, hoy dedicamos el artículo al día en que nació, oficialmente, la Hulkamanía; el día en el que Hogan derrotó a The Iron Sheik y se proclamó Campeón de WWF por primera vez. 

La WWWF de Vince McMahon senior se caracterizaba por presentar grandes y heroicos campeones que mantenían la correa en sus caderas durante años, derrotando a todo tipo de peligros. Era, su promotora, una empresa local, y sus shows se programaban con el fin de satisfacer al público que compraba entradas y acudía en vivo, sobre todo, a aquellos que poblaban una vez al mes el Madison Square Garden de Nueva York. Los primeros grandes campeones de la empresa, principalmente Bruno Sammartino y Pedro Morales, implementaban el arquetipo de persona de clase obrera y racializada, que llegaba a lo más alto gracias a su capacidad y esfuerzo, suponiendo, por tanto, toda una inspiración para el público newyorquino, formado, en gran medida, por inmigrantes y descendientes de inmigrantes.

Pero el negocio iba evolucionando. El hijo de Vince, Vince McMahon jr, ambicionaba transformar la empresa de su familia en un fenómeno global, y no tardó en conseguirlo. A principios de los 80, el héroe de la promotora era Bob Backlund, el chico bueno por excelencia; All American, deportista y símbolo del juego limpio, pero no muy carismático. Cuando Vince Jr se hizo con el control, dejó de lado ese concepto para darle todo el poder a Hulk Hogan, un rubio enorme que había sido despedido por su padre por aparecer en Rocky III, pero que, gracias a esa cinta, había alcanzado la fama, y que ahora triunfaba en la AWA. En 1984 ganó el campeonato mundial, que mantendría durante cuatro años. En 1985 estelarizaría el primer WrestleMania. 

Su rival no podía ser más indicado: The Iron Sheik, un ciudadano iraní. Tiempo atrás, había ocurrido un altercado entre Estados unidos e Irán; la famosa crisis de los rehenes. En 1979 tuvo lugar revolución islámica en Irán. El Sah de ese país se exilió, y Jimmy Carter le permitió ingresar en Estados Unidos, teóricamente para ser tratado de un cáncer. Como represalia, un grupo de estudiantes y extremistas islámicos asaltaron la embajada de Estados Unidos en Irán, secuestrando a 52 personas. Fue un suceso que marcó en gran medida a la sociedad americana de la época, y que la tuvo en vilo durante mucho tiempo.

¿Y qué mejor manera hay de crear un héroe patriota que enfrentarlo a un agresor iraní como Iron Sheik? Semanas antes, el 26 de diciembre del 83, Sheik se había convertido en campeón al derrotar a Bob Backlund. Con sus agresiones previas, había lesionado al campeón y, durante la lucha, le aplicó el Camel Clutch. Bob no se rindió, pero su mánager tiró la toalla, temeroso de que se agravara su lesión. La indignación fue masiva. Todo estaba preparado para el éxito del inmortal Hulk Hogan. 

Acerca de esta lucha, hay que decir que Iron Sheik ha comentado en varias ocasiones que Verne Gagne, promotor de la AWA, le ofreció 100.000 dólares por romperle una pierna a Hulk. Sheik era un luchador de verdad, formado en lucha grecorromana, y entrenador de atletas olímpicos. Tenía la capacidad de hacer eso, si se lo proponía, pero, según sus palabras, no quiso hacerlo por lealtad hacia Vince McMahon. Por supuesto, perdió la lucha, y la magia comenzó. 

Puede entender el lector el ambiente que hay en el Madison Square Garden. Sheik había llegado a escupir sobre la bandera americana durante los programas previos. Todo el mundo lo odiaba, entre ellos, el propio Hulk Hogan, cuya canción, no en vano, es Real American. No espera ni a que se quite la capa y el turbante. Se lanza a por él y lo machaca. Lo ahoga con su ropa, mientras el referee trata de evitarlo.

Después de unos minutos de dominio bastante aplastante, Hogan falla un golpe y se golpea la espalda. Al verlo, Iron trabaja para ganar con su Camel Clutch: le pega patadas en la en los riñones con sus zapatos puntiagudos de dudosa legalidad, aplica Body Slam, y lo atrapa con un Boston Crab, la llave que, años después, conoceríamos como Walls of Jericho. Hogan se libra, pero sigue recibiendo ataques a la espalda, hasta que The Iron Sheik lo coloca en el Camel Clutch que tantas victorias le dio. Durante un buen rato, lo mantiene en esa posición, mientras el público sufre, hasta que el retador levanta en peso a su oponente y lo lanza contra la esquina. Salta con un Leg Drop y se lleva la victoria, entre el bullicio del público, que celebra a su nuevo campeón. La Hulkamania está aquí.

La lucha está bien escrita y construida, pero es simple y corta. 


Puntuación: ***


viernes, 9 de octubre de 2026

Tatsumi Fujinami vs Hulk Hogan, NJPW 12/03/1982



El año pasado, quise empezar un especial por el fallecimiento de Hulk Hogan, en el que repasar algo llamativo de las distintas etapas de su carrera. Entonces, lo vimos comenzar a luchar como Terry Bolea, y aparecer en la película Rocky III, para mantener un divertido enfrentamiento con el protagonista de esa saga, dentro, obviamente, de la ficción. Pues bien, querría seguir por ahí, introduciendo un par de cositas más en esa serie de artículos.

Lo que tocaría, a continuación es mirar algo propio de su carrera en Japón; esos años en los que disputó grandes batallas en New Japan y en los que demostró que era un luchador, y no un muñeco de acción. En verdad, ya publicamos algunos de sus grandes enfrentamientos en tierras niponas hace años, cuando, con motivo de la cancelación que sufrió tras sus comentarios racistas, nos dedicamos, precisamente, a esa labor. Entonces, comentamos luchas suyas frente a Antonio Inoki, Stan Hansen, Great Muta o Nick Bockwinkel, en este caso, en la AWA. Y, aunque hay otros matches frente a estos protagonistas que merecerían atención, hoy querría revisar una nueva lucha suya en Japón, contra un rival distinto: Tatsumi Fujinami. Vamos a ello.

Conocerá el lector a Fujinami. Ya puede hacerlo, porque sigue en activo a sus 72 años de edad. Es alumno aventajado de Inoki, y parte de New Japan desde sus inicios. En Estados Unidos, se convirtió en campeón del afamado WWWF Heavyweight Junior Championship, y popularizó la división de poco peso en su país. Ya hemos comentado, en el pasado, algunos de sus más conocidos matches frente a Dynamite Kid o Chavo Guerrero. Pero, en un momento dado, fue promovido a la división de peso completo, para lo cual, tuvo que superar una serie de pruebas previas, tales como los 12 trabajos de Hércules. Durante meses, participó en las llamadas Tatsumi Fujinami's Heavyweight Trials of Ten Games, una serie de diez enfrentamientos en los que tenía que batallar con verdaderos pesos pesados, para demostrar que era merecedor de esa posición, a pesar de su corta estatura. Pasó la prueba, sin bien perdió la mayoría de los combates, porque en esta industria, la cuestión no consiste en ganar o perder, en tanto que eso ya está predeterminado, sino en demostrar que se puede hacer frente al reto; resultar realista, provocar reacciones, y convivir en un ring con un hombre mucho más grande manteniendo un nivel de calidad notable. Por supuesto, aprobó con nota. 

Esa serie quedó inconclusa, porque, a mitad de camino, comenzó su rivalidad con Riki Choshu, que resultaba más interesante para el público que esos enfrentamientos. Existen discrepancias entre las fuentes, sobre qué combates forman parte oficial de la serie, y cuales no, pero, como mínimo, luchó contra Bob Backlund, Hulk Hogan, Andullah the Butcher, el Canek y Dick Murdoch. También estuvo en una segunda lucha contra Bob, un match frente a Jesse Ventura, y su rivalidad frente a Choshu, pero no puedo asegurar de que esas batallas formaran parte de la serie. 

Como digo, el que mantuvo contra Hulk fue el segundo de la serie, y resultó bastante definitivo en lo relativo a conocer si era capaz, efectivamente, de enfrentarse a hombres mucho más grandes, porque, en lo relativo a The Immortal, pocos los había más grandes e impresionantes. Y sí, la lucha es técnica, divertida, y está muy bien ejecutada. Hogan lucha contra un hombre pequeño, rápido y muy técnico, sin cometer ni un solo error; no es alguien que en un contexto de wrestling de primer nivel esté como pez fuera del agua. 

Esto es David vs Goliat, de toda la vida. Fujinami está muy fuerte; se ha musculado mucho para poder ser peso completo, pero Hogan, en Japón, parece un gigante. Fujinami choca contra una piedra cuando se tira contra él, así que recurre a su velocidad y su técnica para mantener a la bestia lejos. Cuando esta se lanza contra él, la recibe con transiciones de derribo a cruceta al brazo. En este contexto, Hogan se desespera; cuando consigue golpear, eso sí, golpea de manera demoledora; muy stiff. Da la sensación de que, con otro tipo de carrera, podía haber sido legendario por motivos distintos, aunque no creo que pudiera arrepentirse de nada. 

La resistencia de Fujinami y su capacidad para usar su conocimiento de la lucha a su favor para mantener a raya a un bestiajo como el que tiene enfrente, provoca que el público se vuelva loco a su favor, como el underdog que es. Se enzarzan fuera del ring, y allí, Fujinami recibe un body slam, pero se levanta rápido y vuelve al ring. Esquiva a Hogan y le aplica una gran patada voladora desde la esquina, pero no le vale para ganar. Ha levantado al público y lo ha dado todo, pero no es suficiente. Recibe un Suplex y un potente Clothesline con el que Hogan acaba un combate que se le había complicado más de lo que esperaba. 

La lucha no es muy larga, pero está bien desarrollada. Se cuenta una historia que está diseñada a la perfección para narrar la epopeya de Fujinami. 


Puntuación: ***1/2

domingo, 4 de octubre de 2026

30 Men Royal Rumble Match, WWE Royal Rumble 2026


Aprovecho mi renovado interés por el wrestling para ver el Royal Rumble 2026, ocurrido, originalmente, en fecha trágicas para mí. Veamos qué nos depara.

Hay que tener en cuenta que esta edición tiene lugar en Riad, Arabia Saudita. Si, dado el acuerdo clásico de WWE con el estado árabe, todos los años tienen lugar, allí, eventos especiales, la nueva estrategia de WWE y sus nuevos dueños, TKO, ha conducido a una internacionalización de los PPVs clásicos. Los ha habido, durante estos años en los que el blog ha estado un poco callado, en Australia, Gales, Francia y otros países. Ahora, uno de los cuatro grandes, Royal Rumble, tiene lugar en Arabia, en un estadio construido en un mes, para la ocasión. Hablemos, directamente, de lo que pasa en el ring, pues tengo poco contexto previo. 

Comienza la batalla con Oba Femi, un negrazo del copón al que no he visto mucho luchar, por el momento. Es ex-campeón de Next, y proviene de Nigeria. Su primer rival, que no lo es, es Bron Breakker, eliminado al instante debido a un ataque de un misterioso hombre encapuchado, que tiene toda la pinta de ser Seth Rollins, por el uso del Curb Stomp (aunque parece ser  se usó a otro luchador para el trabajo, de tal manera que sus compañeros no pudieran filtrar que, efectivamente, fue él).

Durante la primera parte del match, este resulta en un dominio completo por parte de Oba. Con el número 3, hace acto de aparición Solo Sikoa, mientras que el cuatro es para el infinito Rey Mysterio, que, por lo que leo, está más vivo que nunca. El cinco es para Rusev, al que no esperaba volver a ver por WWE. La verdad es que aguanta sobre el ring unos segundos; debe estar más contento que en su primer run en la empresa. Oba los expulsa a todos y vuelve a quedar solo en el ring.

Otro que parece haber regresado es Matt Cardona, el antiguo Zack Ryder. Un tipo entretenido siempre, en cualquier empresa. Tampoco su regreso, como el de Rusev, parece aventurar grandes logros, pues, como este, es eliminado fácilmente por el nigeriano. Más cara venden su piel Damian Priest y Je'Von Evans, un joven volador de la nueva hornada. El número 9 es para Mr Iguana, luchador de AAA, que, como comentaremos cuando se tercie, forma parte ahora del mismo grupo empresarial que WWE y por tanto, comparte roster con la compañía yanqui. A pesar de su numerito y su peluche de Iguana, es eliminado pronto por un tal Trick Williams, que parece gustar al público. 

El número once es para la Pesadilla Americana, Cody Rhodes, que desea ser el segundo luchador en granar tres rumbles, tras Stone Cold Steve Austin. Por fin, una cara reconocible. Con el número 12 sale el Gran deAmericano, líder de una facción, originario de una rivalidad en Triple A con el original Grande Americado, que era Chad Gable, y que además sale al ring con el número siguiente. Este nuevo americano, que en realidad es Ludwig Kaiser, se mira con el clásico, y se señalan, imitando el meme de los clones de Spiderman. Tenemos que ver la lucha que mantuvieron estos dos, porque se dicen cosas muy buenas de ella. 

El enfrentamiento entre los dos enmascarados acaba con ambos eliminados. Les sigue Trick, destruido por Cody. Después de eso, los comentaristas anuncian que los rumores eran ciertos, pues con el numero catorce debuta Royce Keys, excampeón de AEW que otrora luchara con el nombre de Powerhouse Hobbs. La verdad es que, en Arabia, a nadie le importa (a mí tampoco). Nada más llegar, se lanza contra Priest. Lo elimina, sembrando ka semilla de un nuevo feudo. Después de eso, hay más accesos al ring, ninguno de los cuales, me llama la atención.

Hasta que llega La Parka. Parece ser que, tras la fusión corporativa, se decidió "proteger" las marcas históricas de valor de AAA, y, con esa excusa, se dio el personaje a un nuevo intérprete, aquel que luchara anteriormente como La Parka Negra, dentro de una rivalidad con La Parka, que falleció hace unos años dentro del ring, como ya comentamos. Hay que decir que La Parka es un personaje conocido en América por las apariciones en WCW de Adolfo Tapia, La Parka original, que sigue luchando como LA Park, y que, de vez en cuando, participa en eventos de la empresa mexicana. Es una pena que WWE no aprovechara al perfil de aquel loco. Esta Parka no parece tener demasiada personalidad, aunque entiendo que resultaría imposible, dada la edad de Tapia. En cualquier caso, la juventud e incultura de este Rumble me está aburriendo mucho. Paul logan entra al ring y acaban fuera Dragon Lee y La Parka. Parece que el papel de los mexicanos enmascarados en WWE es el mismo de siempre. 

LA Knight sube al ring, con bastante apoyo, librándose de la pareja formada por Austin Theory y Broson Reed, que estaba haciendo bastante daño. El número 22 es para Brock Lesnar, luchador que anunció, recientemente, su retiro, y sobre el que también tenemos que charlar. 

Brock se lanza contra Cody, con quien tuvo su última gran rivalidad en 2023. Se le ve realmente viejo (tiene 49, porque el tiempo pasa), y este año lo ha dedicado, principalmente, a poner over a Femi de cara a un paso de antorcha. Espero que les salga bien; he visto demasiados Powehouse petados de músculos fracasar en este mundillo como para regalarle el honor de retirar a Lesnar a este recién llegado. Mas parece que el cabrón da buenas luchas, así que no me quejaré. Lesnar destruye gente sobre el ring hasta que se encuentra con Oba. Mientras se miran, sube  The Miz, que tal como se sube, se baja, ante tal imagen. El resto de participantes se lanzan contra los dos monstruos, y lo acaban pagando. Entre cadáveres, vuelven a mirarse. Se enfrentan, y como resultado, Oba acaba fuera, después de 39 minutos. Con muy mail timming, Lesnar también es eliminado, gracias a la unión de fuerzas de Cody y Knight. Lo hace mientras suena la música de Jey Uso. No es la forma de eliminar a un campeón como él; eso requeriría mucha más épica, pero esta empresa parece haberse banalizado mucho. 

Con el número 26, aparece Roman Reigns, a estas alturas, ya legendario. Por lo que veo, apenas ha participado en un puñado de matches durante los últimos años; este tipo se adscribió a un rol de leyenda mucho antes de merecerlo. Durante las semanas previas, avisa de que la empresa le rogó  que volviera y salvara el evento principal de WrestleMania. Saluda a su primo y observa la manera en la que su otro primo, Jacob Fatu, pelea con Cody. No entiendo la obsesión de WWE con esta familia. 

Con el número 29, entra al ring Randy Orton, que parece no aburrirse de esto. El público tampoco se aburre de él. Aplica doble DDT desde las cuerdas, técnica longeva como él, y lanza RKOs sobre todo lo que se mueve. El 30 es para Gunther. Ya estamos todos. 

Gunther llega cojeando tras retirar a AJ Styles. Otro asunto que requiere atención. Cody y Randy unen fuerzas, recordando sus años mozos, para atacar al alemán, pero Cody golpea a Randy por error. Cuando el hijo de Dusty queda colgando, aparece Drew McIntyre, que durante la velada mantuvo la correa de Campeón Mundial tras vencer a Sami Zayn, y lo elimina desde fuera del ring. Después de eso, Roman se libra de sus primos, tras lo cual, quedan cuatro finalistas: Gunther, Orton, Roman y Paul Logan. 

A partir de aquí, todo pasa muy rápido. Roman expulsa a Logan y Gunther hace lo propio con Randy. Se enfrentan, en la final, el alemán y el samoano. El primero trata de atrapar al segundo de manera continuada con su sleeper, mientras este se escapa una y otra vez, cada vez con más dificultad. En última instancia, escapa golpeándolo con el poste, aplica Spear y lo elimina. Victoria para Roman, que afrontaría, a partir de WrestleMania, una nueva era de campeón.

Rumble juvenil, un tanto banal, que en su última parte gana un poco de interés con luchadores más veteranos. Antes, vemos el primer careo importante entre Brock Lesnar y su último verdugo, así como la tontería entre los Grandes Americanos. Poco más.

Puntuación: ***1/4